El Ejército de Estados Unidos no ha logrado aumentar la producción de proyectiles de artillería de 155 mm al ritmo previsto debido a problemas de fabricación, según un informe publicado este mes por la Oficina del Inspector general del Departamento de Defensa.
La meta era alcanzar los 100.000 proyectiles mensuales en octubre de 2025. Sin embargo, en marzo de 2026 la producción se situaba en 36.000 unidades al mes.
La fabricación requiere producir primero el cuerpo metálico del proyectil en una planta y cargarlo después con explosivos en otra instalación. El informe concluyó que la escasez de esos componentes metálicos es el principal obstáculo para cumplir el objetivo mensual.
El problema se concentra especialmente en una fábrica de Mesquite, Texas, propiedad de un contratista y administrada por este. Según el inspector general, la empresa no había conseguido fabricar ningún componente metálico que cumpliera las especificaciones establecidas en el contrato.
El Ejército invirtió $469 millones en la planta modular Universal Artillery Projectile Lines, inaugurada en 2024 y gestionada por General Dynamics Ordnance and Tactical Systems. La instalación debía utilizar métodos modernos de fabricación, un elevado nivel de automatización y sistemas digitales de recopilación de datos para producir grandes cantidades de piezas metálicas destinadas a proyectiles de gran calibre.
Sin embargo, la Oficina Ejecutiva del Programa de Capacidades de Municiones y Materiales Energéticos del Ejército, conocida como CPE A&E, adjudicó el contrato y aceptó adaptar equipos cuya capacidad para cumplir las especificaciones estadounidenses no había sido demostrada, según el informe.
Para acelerar el proyecto, la fábrica de Mesquite trató de modificar líneas diseñadas originalmente para fabricar componentes del proyectil M107 de 155 mm, un modelo de 1958, en lugar de utilizar equipos concebidos para el M795, de diseño más reciente.
La CPE A&E “aceptó el riesgo asociado con el plan del contratista de adquirir y adaptar equipos destinados a la fabricación de componentes metálicos del M107 para producir una variante más reciente del proyectil de 155 mm, sujeta a especificaciones diferentes”, señaló el informe.
Algunos funcionarios del Ejército ya habían expresado preocupación por problemas similares en una antigua planta de municiones de Scranton, Pensilvania. Allí se registraban dificultades persistentes relacionadas con la respuesta del contratista, el mantenimiento de los equipos y el cumplimiento de los plazos.
Esos funcionarios también cuestionaron que el Mando de Contrataciones del Ejército no sometiera el contrato de Mesquite a una licitación abierta a otras empresas.
La falta de producción en Texas obligó a las tres instalaciones existentes del Ejército en Scranton, Wilkes-Barre, Pensilvania, e Ingersoll, Canadá, a intentar cubrir el déficit.
El consumo masivo de proyectiles de 155 mm por parte de Ucrania redujo las reservas estadounidenses y llevó al Departamento de Defensa a presentar en 2022 un plan de modernización de la producción de municiones, solicitado por el Congreso.
Posteriormente, el Plan de Aplicación de la Estrategia Nacional de Industrialización de la Defensa de 2025 fijó como objetivo alcanzar los 100.000 proyectiles mensuales en octubre de ese año.
A pesar de los retrasos, la producción aumentó de 14.000 a 36.000 unidades al mes. El Ejército también moderniza la Planta de Municiones del Ejército de Iowa y construye dos nuevas instalaciones en Kansas y Arkansas.
Con esos proyectos, espera disponer para diciembre de 2027 de capacidad para cargar, ensamblar y embalar 140.000 proyectiles de 155 mm al mes.
El inspector general recomendó revisar el contrato de Mesquite para determinar cómo se utilizaron los fondos, establecer si el Departamento de Defensa puede recuperar parte del dinero y comprobar si la adjudicación se realizó de manera adecuada.





