La Armada de Estados Unidos inició la búsqueda de una familia de drones embarcados capaz de desempeñar múltiples funciones, según una solicitud de información publicada el 14 de julio. El documento indica que la institución “examina la capacidad de la base industrial para suministrar plataformas autónomas de altas prestaciones, optimizadas para operar desde portaaviones nucleares de las clases Ford y Nimitz”. Las empresas interesadas podrán responder hasta el 13 de agosto.
Estas aeronaves formarán parte de la Familia de Sistemas del Ala Aérea del Futuro y podrán configurarse como “una plataforma para una sola misión, una plataforma multimisión o una familia modular de sistemas”, de acuerdo con la solicitud. En cualquiera de esos casos, deberán cubrir ocho áreas operativas: ataques contra buques de superficie, ataques contra objetivos terrestres, guerra antisubmarina, combate aire-aire contra aeronaves y misiles enemigos, guerra electrónica, inteligencia, vigilancia y reconocimiento, reabastecimiento en vuelo y transporte logístico para una fuerza naval de tarea.
La Armada de EE. UU. busca drones embarcados capaces de operar desde portaaviones nucleares y cumplir ocho misiones, desde ataque y guerra antisubmarina hasta reabastecimiento y transporte logístico.
La Armada pide al sector que aporte propuestas para determinar qué combinación de plataformas permitiría disponer de un mayor número de sistemas a un coste asequible y asumir niveles superiores de riesgo. La institución solicita “la experiencia del sector industrial para definir una combinación de plataformas que aporte masa asequible y sistemas capaces de asumir mayores riesgos, con aptitud para cumplir las misiones indicadas y hacer frente a amenazas actuales y emergentes”, señala el documento.
Entre las condiciones específicas figura un alcance mínimo de 1.000 millas náuticas para las misiones de ataque. Las plataformas también tendrán que demostrar suficiente madurez en “autonomía de vuelo, por ejemplo, para realizar el circuito de portaaviones y el rodaje, y en autonomía de misión, como la asignación o reasignación dinámica de tareas, la evasión de amenazas y el reabastecimiento aéreo automatizado”. Asimismo, deberán ser compatibles con los sistemas actuales de control de aeronaves no tripuladas embarcadas.
Drones para portaaviones y otras plataformas navales
Aunque el requerimiento se concentra en drones destinados a portaaviones, la Armada también estudia vehículos aéreos no tripulados de despegue vertical que puedan utilizarse desde otras clases de buques, incluidos destructores y bases marítimas móviles. “Además de los portaaviones nucleares, la Armada tiene interés en conceptos novedosos que puedan operar mediante despegue y aterrizaje vertical desde cualquier plataforma con capacidad aérea, como destructores lanzamisiles o bases expedicionarias móviles”, indica la solicitud.
El planteamiento forma parte del objetivo de reemplazar progresivamente las alas aéreas embarcadas de cuarta generación por formaciones mixtas de aeronaves tripuladas y no tripuladas de quinta y sexta generación. Según el documento, los nuevos drones “deberán demostrar una eficacia de combate superior a la de las actuales plataformas de cuarta generación con un mismo factor de ocupación de cubierta”.
La configuración prevista para el Ala Aérea del Futuro parece orientada a una guerra convencional de desgaste, en la que la mayor parte del combate recaería en drones asequibles y prescindibles, en vez de depender de una cantidad limitada de plataformas costosas. En ese contexto, la Armada solicita a los contratistas que detallen cómo podrían elevar con rapidez y flexibilidad su capacidad de producción ante un aumento repentino de la demanda.
Producción, costes y madurez tecnológica
En concreto, deberán “explicar de qué manera su método de producción permite una ampliación rápida y flexible de la capacidad en un escenario de aumento súbito de la demanda” y precisar qué técnicas aplicarían para “mantener dentro de límites sostenibles el coste recurrente unitario de salida de fábrica y los gastos de sostenimiento”.
Las empresas también tendrán que describir cómo sus propuestas disminuirían las necesidades de mantenimiento y se incorporarían a las cadenas logísticas navales existentes, según la solicitud. Además, los posibles fabricantes deberán exponer “las inversiones de capital previstas o los compromisos internos de investigación y desarrollo destinados a llevar la solución hasta un grado suficiente de madurez”.
La Familia de Sistemas del Ala Aérea del Futuro se integra en la iniciativa de expansión naval conocida como Flota Dorada, promovida por la administración Trump. Entre los programas de drones que ya forman parte de esta familia se encuentran el avión cisterna MQ-25A Stingray y la Aeronave de Combate Colaborativa, identificada por las siglas CCA.





