La experiencia acumulada por la industria armamentística ucraniana desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala despierta un interés creciente entre los fabricantes occidentales. Cada vez más compañías, incluidas algunas de las principales firmas del sector, suscriben acuerdos con empresas de Ucrania para desarrollar productos conjuntos y conocer de primera mano cómo producen material militar con eficacia en condiciones de guerra.
Davyd Aloian, subsecretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, explicó a Business Insider que las empresas occidentales buscan asociarse con compañías ucranianas “para asimilar las lecciones que estas han aprendido desde el inicio de la invasión a gran escala”.
Desde entonces, la industria de defensa del país se ha expandido con rapidez. Ucrania fabrica ahora una mayor cantidad de armamento dentro de su territorio y atrae más atención tanto de gobiernos extranjeros como de empresas internacionales. Para Aloian, este proceso representa un cambio de paradigma: mientras que al principio Kiev aceptaba cualquier equipo que sus aliados pudieran entregar, incluso material con décadas de antigüedad, ahora son los socios extranjeros quienes analizan el funcionamiento de su sector de defensa.
Los métodos de fabricación figuran entre los principales conocimientos que los responsables occidentales pretenden obtener de Ucrania. Por ese motivo, han alentado a sus propias empresas de defensa a colaborar con fabricantes ucranianos.
Según Aloian, las compañías occidentales quieren comprender cómo operan las firmas ucranianas mientras permanecen bajo ataque y cómo reaccionan con la rapidez necesaria ante un campo de batalla que evoluciona a un ritmo superior al de cualquier escenario al que la mayoría de los productores occidentales se haya enfrentado durante décadas.
Los dirigentes de Occidente han destacado la capacidad de la industria ucraniana para desarrollar determinadas armas de manera más rápida y económica que numerosos fabricantes establecidos en países de la OTAN, incluso bajo amenaza. También han expresado su intención de que las compañías de sus respectivos países incorporen algunas de esas prácticas.
En ciertos casos, las empresas ucranianas pueden diseñar, desplegar y modificar sistemas de armas en pocas semanas, sobre todo drones y otras tecnologías de coste relativamente bajo. Sir John Stringer, subcomandante supremo aliado de la OTAN en Europa, declaró recientemente a Business Insider que “una de las cuestiones que se observan en Ucrania es el ritmo absoluto de adopción y adaptación tecnológica, el cual se mide en semanas”. A su juicio, las fuerzas armadas occidentales deberían estudiar esa velocidad de respuesta.
Uno de los ejemplos de esta cooperación es Quantum Frontline Industries, una empresa conjunta creada por la firma alemana de defensa Quantum Systems y la compañía ucraniana Frontline Robotics para coproducir drones. Quantum Systems calificó la iniciativa como “un paso trascendental hacia una nueva base industrial europea de drones, impulsada por la innovación de primera línea ucraniana y la ingeniería alemana”.
Mykyta Rozhkov, director de desarrollo comercial de Frontline Robotics, señaló a Business Insider que el proyecto beneficia a ambas partes: Ucrania recibe una mayor cantidad de los drones que necesita y la industria alemana puede extraer enseñanzas de la guerra para “elevar el nivel de su propia industria y estar preparada”.
Rozhkov afirmó que su compañía puede incorporar métodos de fabricación alemanes mientras comparte sus “enfoques de producción únicos”, que le permiten avanzar con más rapidez y asumir mayores riesgos que algunas empresas occidentales.
La noruega KONGberg Defence & Aerospace también anunció planes de colaboración con DevDroid, un fabricante ucraniano de sistemas robóticos. Jørgen Bull, vicepresidente sénior de sistemas terrestres de la empresa, sostuvo entonces que este tipo de asociaciones son esenciales para desarrollar las futuras capacidades de defensa, dado que “la velocidad de desarrollo de la tecnología militar en la Ucrania actual no tiene parangón”.
Bull explicó que el trabajo con DevDroid reúne las “soluciones probadas en combate” de la firma ucraniana y las décadas de experiencia de su propia compañía.
Además de acelerar el desarrollo tecnológico, las empresas de Ucrania han tenido que aprender a mantener la producción frente a las amenazas propias de la guerra. Muchas trasladan parte de sus operaciones a otros países europeos, mientras que los aliados que se preparan ante la posibilidad de una guerra a gran escala tratan de entender cómo han conseguido continuar activas pese a los ataques.
Aloian indicó que las firmas occidentales también desean conocer cómo la industria ucraniana ha alcanzado semejante dimensión pese a trabajar en condiciones extremadamente adversas. “La industria se ha desarrollado bajo las circunstancias más extremas que existen actualmente en el mundo”.
El funcionario añadió que las compañías de Occidente buscan aprender de Ucrania sobre la “resiliencia de los centros de producción, la rapidez con la que logran restaurar y regenerar sus volúmenes de fabricación tras los bombardeos y los impactos”. Asimismo, estudian cómo los fabricantes duplican sus líneas de montaje y trasladan la producción sin disminuir las cantidades entregadas.
Para limitar los daños que podría causar un ataque, las empresas ucranianas han repartido sus procesos de fabricación entre distintas ubicaciones. Aunque esta organización complica la producción, también reduce la posibilidad de que un único bombardeo destruya por completo sus operaciones.
Karmo Saar, director de ventas de Krattworks, una empresa estonia que fabrica drones utilizados por Ucrania, advirtió a Business Insider que las compañías europeas deben dispersar más sus instalaciones. De lo contrario, consideró que “sufrirán las consecuencias”. Aloian coincidió en que algunos países deberían descentralizar su producción de esa manera.
Otra alianza se estableció entre el fabricante ucraniano de drones general Cherry y la empresa estadounidense de defensa Wilcox Industries. Ambas anunciaron una compañía conjunta destinada a producir para Estados Unidos drones interceptores y aparatos de visión en primera persona.
James Teetzel, fundador y director ejecutivo de Wilcox Industries, aludió a la capacidad de Ucrania para mantener sus operaciones bajo amenaza. “Trabajar con una empresa que resistió lo imposible y se unió a la lucha cuando la soberanía ucraniana se vio amenazada representa exactamente el espíritu del que Wilcox desearía formar parte”, afirmó.
Teetzel añadió que pretendía combinar las fortalezas de su empresa con la tecnología para el campo de batalla desarrollada por general Cherry y aseguró que no tenía dudas de que esa colaboración “aportaría beneficios considerables a Estados Unidos”.
Stanislav Hryshyn, cofundador de general Cherry, explicó a Business Insider que la mayor base industrial estadounidense supone una ventaja para las empresas ucranianas que trabajan con ella. Al mismo tiempo, sostuvo que, para las compañías occidentales, “la experiencia y los conocimientos especializados de Ucrania tienen un valor enorme”.
general Cherry también desarrolla proyectos de producción conjunta con ORQA, una empresa croata especializada en tecnología para drones. Srđan Kovačević, director ejecutivo de ORQA, declaró a Business Insider que la compañía ucraniana “ha vivido la realidad de tener que defenderse de los ataques diarios masivos perpetrados por los sistemas no tripulados del enemigo”.
Según Kovačević, esa presión ha obligado a general Cherry a adaptar con rapidez la tecnología disponible para emplearla en operaciones. El directivo definió la cooperación como “un camino de doble sentido. Sin embargo, en lo que respecta a la excelencia operativa, ellos poseen un nivel de eficacia del que nosotros carecemos, por el simple hecho de que hemos tenido el privilegio de no enfrentarnos a una amenaza existencial a diario”.





