Ucrania llevará 80 empresas de defensa a Eurosatory 2026, frente a las 10 que participaron en la edición de 2024. La delegación tendrá un peso inusual en la feria de París, prevista del 15 al 19 de junio, y mostrará la expansión de una industria militar reorganizada por la guerra con Rusia.
El aumento de expositores coincide con una transformación acelerada desde la invasión rusa de febrero de 2022. A la base estatal de defensa se sumaron empresas privadas, desarrolladores de software, talleres de drones, proveedores de electrónica y fabricantes vinculados a municiones.
Ucrania multiplicará su presencia industrial en Eurosatory 2026 con una delegación de 80 empresas de defensa, en una muestra del crecimiento del sector militar ucraniano durante la guerra con Rusia.
Muchos de esos fabricantes trabajan con ciclos cortos de adaptación, condicionados por la escasez de artillería, la guerra electrónica rusa, los ataques con drones tipo Shahed, la presión de contrabatería y la necesidad de reemplazar material destruido en el frente.
Kiev estima que su capacidad industrial de defensa proyectada alcanza los 55.000 millones de dólares, 55 veces más que al comienzo de la guerra a gran escala. El gobierno ucraniano también sostiene que más del 70 % del gasto en adquisición de armas de 2025 se destinó a producción nacional.
El apoyo internacional al sector habría llegado a 6.700 millones de dólares, con aportes de socios como la Unión Europea, Países Bajos, Noruega, Alemania y Dinamarca. Aunque se trata de cifras oficiales ucranianas, reflejan un cambio de escala: Ucrania intenta convertir financiación aliada en armas producidas dentro del país.
Los drones ocuparán un lugar central en la exhibición ucraniana
Los drones estarán entre los sistemas más visibles del pabellón ucraniano. Las autoridades de Kiev afirman que más de 160 empresas producen drones FPV, con una capacidad anual superior a ocho millones de unidades, y atribuyen a esos sistemas más del 60 % de las pérdidas rusas en 2025.
En paralelo, Ucrania asegura que produjo 100.000 drones interceptores ese mismo año mediante más de 20 empresas, con una efectividad declarada superior al 60 %. Aunque esos datos no pueden comprobarse completamente con información pública, el uso operativo de drones de bajo costo ya es uno de los rasgos más visibles de la guerra.
Estos sistemas permiten atacar vehículos, artillería, logística y amenazas aéreas sin consumir siempre munición más escasa o costosa. La experiencia acumulada en el frente convirtió a los drones FPV, interceptores y de largo alcance en una prioridad industrial, operativa y presupuestaria para Kiev.
Fire Point exhibirá capacidades de largo alcance
La presencia de Fire Point añadirá al pabellón ucraniano una línea centrada en ataque de largo alcance y defensa antiaérea futura. La empresa está vinculada al misil FP-7.X, previsto como base del interceptor antibalístico Freyja, y a la familia de misiles balísticos FP-7 y al misil de crucero Flamingo.
Fire Point también afirma fabricar miles de drones de largo alcance cada mes y haber empleado el Flamingo contra objetivos militares e industriales rusos. Para las delegaciones europeas, el punto clave será distinguir entre prototipos, producción real e integración operativa.
La dimensión industrial estará ligada a la financiación. El Ministerio de Defensa de Ucrania declaró el 5 de junio de 2025 que Dinamarca, Suecia, Canadá, Noruega e Islandia acordaron una transferencia inicial de 428 millones de euros bajo el modelo danés.
Esos fondos se orientarían a artillería, drones de ataque, misiles y sistemas antitanque fabricados en Ucrania. Kiev esperaba que el mecanismo alcanzara 1.300 millones de euros en 2025, en parte con beneficios derivados de activos rusos congelados.
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Ese esquema permite a los aliados financiar armas producidas en Ucrania para las propias fuerzas ucranianas. También reduce dos problemas simultáneos: el agotamiento de inventarios occidentales y la insuficiencia presupuestaria de Kiev para sostener por sí sola toda su capacidad industrial.
La industria ucraniana llega con avances y límites
La exhibición ucraniana también tendrá límites. Los sistemas desarrollados bajo presión operativa pueden ofrecer resultados rápidos, pero enfrentan exigencias de certificación, control de calidad, autorización de exportación, seguridad de componentes, dependencia de electrónica extranjera y protección de fábricas frente a ataques con misiles.
Los ritmos de prueba acelerados por el frente tampoco siempre encajan con los procesos de adquisición de la OTAN. Para los fabricantes ucranianos, la feria será una oportunidad de mostrar adaptación, pero también una prueba frente a compradores que exigirán trazabilidad industrial, continuidad de suministro y estándares verificables.
Ucrania llegará a Eurosatory 2026 con una industria sometida a pérdidas, escasez y ataques contra su infraestructura. También llegará con cuatro años de experiencia en combate de alta intensidad, fabricantes acostumbrados a ciclos rápidos de adaptación y financiación aliada dirigida a producción local.
Para los ejércitos europeos, el interés estará en separar lo ya escalable de lo experimental, mientras Kiev busca consolidar una industria militar capaz de sostener la guerra y atraer nuevas formas de cooperación con sus aliados.