Los sobrecostos y los retrasos en el cronograma han provocado que el programa para reemplazar los motores del B-52 Stratofortress exceda su presupuesto en unos $3000 millones, según afirmó un organismo de control gubernamental el 31 de julio.
La Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) señaló en un informe de 62 páginas, el cual detalla el retraso y otros nueve desafíos que enfrenta la rama militar para actualizar el bombardero estratégico, que el “Programa de Reemplazo de Motores Comerciales” de la Fuerza Aérea “probablemente enfrentará desafíos significativos continuos, dado que la Fuerza Aérea planea iniciar la producción con escasas o nulas pruebas de vuelo en su fase de desarrollo”.
La Fuerza Aérea moderniza 76 de las aeronaves con un presupuesto inicial estimado de $21 000 millones para el programa general, el cual abarca 13 capacidades distintas e incluye los nuevos motores. La GAO descubrió que diez de estas 13 iniciativas experimentan problemas de costos, de plazos o de rendimiento.
Los 13 programas de modernización también incluyen: un radar nuevo; seis sistemas de comunicación nuevos; la integración de un nuevo misil de largo alcance, con capacidad de supervivencia y capacidad nuclear que aún se encuentra en desarrollo; una “caja negra” nueva; dos dispositivos de entrenamiento nuevos; pantallas avanzadas nuevas para el módulo de designación de blancos; y un plan para reducir el tamaño de la tripulación de cinco a cuatro miembros.

La Fuerza Aérea desarrolla muchos de estos 13 programas de modernización de manera simultánea. “El trabajo en un programa puede implicar el traslado de equipos en la aeronave que se relacionan con las labores que otros programas de modernización deben completar”, observó la GAO, e incluyó un gráfico en el informe que ilustra la complejidad que ha alcanzado el proceso.
Mientras tanto, el B-52 —cuya última unidad se entregó en 1962— rara vez ha alcanzado sus índices de capacidad de misión, ya que logró cumplir su objetivo en solo cuatro de los once años comprendidos entre los años fiscales 2011 y 2021, debido en parte a problemas de obsolescencia de piezas, según apuntó la agencia gubernamental.
En la actualidad, la Fuerza Aérea planea mantener el bombardero en vuelo hasta la década de 2050. Boeing desarrolló y entregó la aeronave y continúa sus labores en el programa, mientras que Rolls-Royce se encarga de proveer los motores nuevos.
Además del programa de motores, la integración del nuevo radar de barrido electrónico activo —el cual reemplaza al actual sistema APQ-166— resulta difícil de gestionar, afirmó la GAO.
Los programas de motores y radares han experimentado incrementos de costos superiores al 30 por ciento y retrasos en el cronograma de más de tres años desde que las iniciativas iniciaron su desarrollo temprano, indicó la oficina. Raytheon suministra los nuevos radares.
“Ambos programas corren el riesgo de sufrir problemas adicionales de costos, plazos y rendimiento, ya que planean iniciar la producción de los esfuerzos de modernización casi al mismo tiempo que comienzan las pruebas de desarrollo. Como resultado, ambos programas tendrán información limitada para tomar una decisión de producción”, declaró el informe.
La GAO criticó a la Fuerza Aérea de forma reiterada en el documento por omitir el uso de métodos modernos de ingeniería digital para mantener el programa por buen camino. La entidad recomendó que la oficina del programa evalúe la viabilidad, los beneficios y la asequibilidad de implementar la ingeniería digital en la iniciativa.

La recomendación principal de la GAO fue que el secretario de la Fuerza Aérea posponga la decisión sobre la producción de motores hasta que la oficina del programa lleve a cabo un análisis que tome en cuenta el reciente aumento de costos y los retrasos en el cronograma, a fin de comprender los riesgos y beneficios asociados con el momento de su decisión productiva.
En respuesta a las sugerencias, la Fuerza Aérea estuvo de acuerdo con cinco de ellas y coincidió de manera parcial con la propuesta de aplazar la decisión de producción para el programa de reemplazo de motores hasta que la oficina correspondiente realice un análisis que considere el reciente aumento de costos y los retrasos en los plazos, con el objetivo de comprender los riesgos y beneficios asociados con el calendario de dicha resolución.
“Esto no significa de manera necesaria que el programa deba retrasar de forma intencional la decisión de producción del CERP”, afirmó el coronel Timothy Spaulding, director de la dirección de Bombarderos, en la respuesta escrita.
La Fuerza Aérea ya aplica algunas técnicas de ingeniería digital en el programa de modernización y trabaja en la creación de un modelo digital del B-52, añadió el militar.
El documento constituye una versión pública de un informe confidencial que la GAO emitió a principios de este mes. El Departamento de Defensa consideró que parte de la información del texto es de carácter reservado, la cual debe protegerse de su divulgación pública. El informe omite datos sensibles sobre los cronogramas, la disponibilidad y los índices de capacidad de misión del B-52, aclaró la GAO.





