A sus 80 años, cuando cada detalle sobre el estado de salud del presidente de Estados Unidos es objeto de un examen minucioso, un dato de la última evaluación médica de Donald Trump vuelve a atraer la atención: el presidente alcanzó un peso aproximado de 108 kilos, muy cerca del umbral que médicamente se considera obesidad. Según el informe médico oficial publicado por la Casa Blanca en mayo, Trump, que mide 1,90 metros, pesaba £238, unos 108 kilos.
Esto supone un aumento de £14, unos 6,4 kilos, respecto de la evaluación médica que se le realizó en 2025, cuando pesaba £224. Los datos sitúan el índice de masa corporal (IMC) de Trump en 29,7. Según la clasificación habitual, un IMC de entre 25 y 29,9 corresponde a sobrepeso, mientras que a partir de 30 se considera obesidad.
The Washington Post informó durante el fin de semana que varios médicos que no atienden personalmente a Trump expresaron preocupación por el aumento de peso, especialmente debido a su edad. El sobrepeso y la obesidad están asociados con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión y otras enfermedades crónicas. A una edad avanzada, las consecuencias pueden ser mayores, por lo que los médicos destacan la importancia de mantener una alimentación adecuada, realizar actividad física y conservar un peso saludable.
No obstante, el IMC es una herramienta de evaluación y no constituye por sí mismo un diagnóstico médico. El índice se calcula a partir de la relación entre el peso y la altura y no permite distinguir, por ejemplo, entre masa muscular y masa grasa ni determinar cómo se distribuye la grasa corporal. Por ello, este dato por sí solo no permite sacar conclusiones sobre el estado general de salud del presidente. El médico de la Casa Blanca también abordó el asunto en el informe de mayo y señaló que Trump recibió asesoramiento preventivo que incluyó recomendaciones sobre alimentación, aumento de la actividad física y continuación de la pérdida de peso.
A pesar del aumento de peso, el panorama médico oficial presentado por la Casa Blanca es positivo. El médico del presidente, el doctor Sean Barbabella, concluyó tras la evaluación que Trump goza de “excelente salud” y está plenamente capacitado para ejercer sus funciones como presidente. El informe registró una presión arterial de 105/71, una frecuencia cardíaca en reposo de 73 pulsaciones por minuto y una saturación de oxígeno del 98 %. El médico señaló que las evaluaciones cardiovasculares, pulmonares y neurológicas del presidente presentaron resultados normales.
El informe también registró una leve hinchazón en las piernas y hematomas en las manos. La Casa Blanca atribuyó la hinchazón a una insuficiencia venosa crónica, un trastorno en el que las venas tienen dificultades para devolver de manera eficiente la sangre de las piernas al corazón, mientras que los hematomas en las manos fueron atribuidos a la combinación de frecuentes apretones de manos y el tratamiento con aspirina.
La diferencia es aún mayor si se compara el dato actual con el peso registrado para Trump en agosto de 2023. En los registros de su detención en Georgia figuraba un peso de £215, unos 97,5 kilos. Si ese dato se compara con el peso oficial registrado en mayo, el aumento es de unas £23, más de 10 kilos en menos de tres años. Sin embargo, la comparación debe tomarse con cautela: el dato de 2023 procede de los registros de detención y no de una evaluación médica completa, por lo que no necesariamente corresponde a una medición realizada en las mismas condiciones que los exámenes médicos de la Casa Blanca.
En el caso de Trump, el debate va más allá de una cifra en la balanza. A sus 80 años ocupa uno de los cargos más exigentes del mundo, por lo que su salud está de forma natural sometida a un estrecho escrutinio. Los nuevos datos no indican por sí mismos la existencia de una enfermedad ni una falta de aptitud para ejercer el cargo, pero el aumento de peso, junto con la recomendación de su médico de continuar perdiendo peso y aumentar la actividad física, previsiblemente mantendrá su estado de salud en el centro de la atención.










