Estados Unidos anunció una nueva ofensiva económica contra Irán y advirtió que extenderá las sanciones a países y empresas que mantengan vínculos comerciales con Teherán, mientras Omán se prepara para retomar las conversaciones sobre el estrecho de Ormuz.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anticipó que presentará nuevas medidas y describió la campaña como “la mayor ofensiva financiera jamás orquestada contra un adversario”.
“Al amanecer comienza un Día D económico”, escribió Bessent en un artículo publicado por el Financial Times. Aunque no detalló las sanciones previstas, advirtió que Washington apuntará también a las “naciones temerosas” que recurran al “apaciguamiento” mediante relaciones con la economía y el sistema financiero iraní. “Harían bien en considerar las consecuencias de sostenerlo”, añadió.
El anuncio llega después de que el presidente Donald Trump advirtiera la semana pasada sobre consecuencias económicas para cualquier país que proporcione “cualquier tipo de salvavidas a Irán”. Trump no precisó qué medidas aplicaría ni mencionó países concretos.
Antes de la presentación de las nuevas sanciones, el rial iraní cayó a un mínimo histórico de más de 2 millones por dólar en el mercado libre, según dos sitios que siguen la cotización de la moneda.
China, principal comprador del petróleo iraní, respondió que seguirá de cerca las medidas estadounidenses y protegerá sus intereses. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lin Jian, pidió además moderación y afirmó que las sanciones y las tácticas de presión no contribuyen a resolver los problemas.
Según datos de Kpler correspondientes a 2025, China compra más del 80 % del petróleo que exporta Irán.

Teherán también advirtió sobre las consecuencias de colaborar con las sanciones. “Las advertencias necesarias se han dado de manera definitiva, ya que cualquier complicidad con Estados Unidos para ejecutar sus acciones agresivas contra Irán tendrá, sin duda, sus propias consecuencias”, declaró el portavoz de la cancillería, Esmaeil Baghaei.
El viceministro de Asuntos Exteriores Kazem Gharibabadi cuestionó, por su parte, la presentación estadounidense de la nueva campaña económica. “Su narrativa no cuadra: afirman que el poder militar de Irán ha sido «desmantelado», el 100 % de sus fábricas militares «destruidas» y su programa nuclear «enterrado»”, escribió en X.
“¡Se requiere «la mayor invasión financiera de la historia» y la movilización de «todas las instituciones y poderes» de Estados Unidos! ¿Es esto una victoria o una admisión de la derrota estadounidense?”, añadió.
La escalada de presión económica coincide con nuevos contactos diplomáticos. Baghaei informó que el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Sayyid Badr Albusaidi, viajará el martes a Teherán para continuar las conversaciones sobre el estrecho de Ormuz.
El jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, quien ha participado en gestiones entre Estados Unidos e Irán, conversó además con Trump la semana pasada, según tres fuentes pakistaníes, antes de una visita prevista a Teherán. No se informó qué asuntos abordaron.

Irán también endureció sus advertencias a los buques que transitan por Ormuz. La Autoridad del estrecho del golfo Pérsico señaló que las embarcaciones que incumplan las disposiciones iraníes podrían enfrentar multas, detenciones o confiscaciones.
El organismo indicó que los propietarios de carga deben consultar una lista actualizada de buques considerados infractores. Las embarcaciones que realicen transferencias o transbordos con navíos incluidos en esa lista también podrán quedar sujetas a restricciones.
Los buques que quieran ser retirados de la lista deberán presentar una solicitud y las explicaciones correspondientes ante las autoridades marítimas iraníes.
El tráfico por el estrecho se mantuvo reducido durante el fin de semana. Datos iniciales de Kpler registraron cuatro buques cruzando el paso el domingo y 13 el sábado, aunque las cifras pueden variar porque algunas embarcaciones apagaron sus transpondedores durante la travesía.










