El gobierno iraquí aplazó el plazo que había fijado para que las facciones armadas respaldadas por Irán entregaran sus armas, después de sostener durante meses que el proceso debía completarse antes del 30 de septiembre. Las autoridades no anunciaron una nueva fecha.
Qasim al-Araji, asesor de seguridad del primer ministro, afirmó el domingo que el 30 de septiembre corresponde en realidad al fin de la presencia de la coalición internacional encabezada por Estados Unidos y no al plazo para el desarme de las milicias.
“El 30 de septiembre es la fecha para la retirada de la coalición internacional, no la fecha límite para la entrega de armas”, declaró Araji a la cadena estatal Al Iraqiya. Según el funcionario, el proceso relacionado con las facciones armadas comenzará a finales del mes próximo.
El portavoz del gobierno, Haidar al-Aboudi, había formulado una aclaración similar el viernes. “Es la fecha para que la coalición internacional ponga fin a su presencia, no el plazo límite para las facciones armadas. Quizás las personas confunden ambas cuestiones”, afirmó.
Al-Aboudi había señalado en junio que las facciones disponían hasta finales de septiembre para entregar sus armas.
Desde que asumió el cargo en mayo, el primer ministro Ali al-Zaidi ha prometido que las organizaciones armadas surgidas después de la invasión de Irak encabezada por Estados Unidos entregarán su armamento al Estado.

Algunas facciones han manifestado en las últimas semanas su disposición a incorporarse a instituciones estatales, mientras que otras, especialmente las más próximas a Irán, se han negado a desarmarse.
“La situación es sumamente complicada”, dijo a la AFP un funcionario gubernamental que pidió el anonimato por no estar autorizado a hablar sobre el asunto.
“El gobierno insiste en cerrar el expediente de las armas, pero los líderes de las facciones están decididos a conservar su armamento porque consideran que el desarme beneficiaría a Israel y a Estados Unidos”, agregó.
Irak también enfrenta presiones de Estados Unidos para limitar la actividad de estas organizaciones. Entre las facciones armadas más poderosas figura Kataeb Hezbolá, integrante del llamado “Eje de la Resistencia” respaldado por Irán.
Otra fuente iraquí dijo a la AFP que Teherán considera a las fuerzas aliadas que mantiene en la región, “sobre todo en Irak, como una fuente de fortaleza a la cual se niega a renunciar”.
Estados Unidos e Irán se encuentran en guerra desde el 28 de febrero, un conflicto que también involucra a grupos respaldados por Teherán en distintos países de la región. Arabia Saudita ha acusado además a organizaciones armadas asentadas en Irak de perpetrar ataques en su contra.










