Dos niños murieron este sábado cuando un dron ucraniano alcanzó una vivienda en el distrito de Yeysk, en la región rusa de Krasnodar. Sus padres resultaron heridos y fueron hospitalizados.
El gobernador regional, Veniamin Kondratyev, afirmó que drones habían atacado durante la mañana edificios residenciales e infraestructura civil de la zona. Calificó el ataque de “vil y cínico”.
Otro ataque ucraniano con drones dejó un muerto en la región de Samara, en el centro de Rusia.
Horas después, Rusia lanzó misiles balísticos hacia Kiev. Dos personas murieron y otras ocho resultaron heridas en el distrito de Boryspil, situado en el extremo oriental de la capital ucraniana.
Los ataques rusos ocurridos durante la noche ya habían causado otras dos muertes, una en Kiev y otra en Zaporiyia, cerca de la línea del frente.
En Kryvyi Rih, ciudad natal del presidente Volodymyr Zelensky, cuatro personas permanecen desaparecidas tras el ataque con drones que alcanzó el viernes por la tarde un concurrido centro comercial. Hasta ahora se han confirmado 16 muertos y más de 100 heridos.
El primer impacto provocó un incendio en el establecimiento y obligó a numerosas personas heridas a salir a la calle. Aproximadamente media hora después llegó un segundo dron. Zelensky calificó ese doble ataque de “cínico y despreciable”.
El sábado, familiares y vecinos dejaron flores y cartas sobre el césped frente al centro comercial. En el lugar continuaban las labores para retirar metal retorcido y carbonizado. Dentro del edificio quedaban estanterías con productos ennegrecidos por el fuego, bajo un techo dañado y junto a ventanas destruidas.
La nueva serie de ataques se produce después de cuatro años y medio de guerra. Las Naciones Unidas han señalado que las muertes de civiles registradas durante este año alcanzaron su nivel más alto desde los primeros meses de la guerra.










