Cerca del 90% de los padres israelíes considera que la educación de sus hijos se vio perjudicada durante la guerra con Irán. Las escuelas permanecieron cerradas durante más de un mes ante la amenaza de ataques con misiles.
Más del 80% de los padres señaló que sus hijos sufrieron daños emocionales durante la guerra, mientras que un 74% indicó que también tuvieron consecuencias en su vida social.
Entre las familias jaredíes, la situación fue diferente: el 63% afirmó que sus hijos no sufrieron perjuicios sociales a causa de la guerra.
Las escuelas cerraron al comenzar la guerra, el 28 de febrero, y no volvieron a abrir hasta después de que terminara la Pascua judía, en abril.
La actuación del Ministerio de Educación recibió una valoración favorable de apenas el 22,4% de los padres consultados.










