Investigadores de la Universidad de Tel Aviv identificaron tres especies de peces del mar Rojo con mayor probabilidad de atravesar el canal de Suez y establecerse en el Mediterráneo: el pez globo estrellado, el salmonete cinabrio y el jurel de manchas amarillas.
El estudio, publicado en The Journal of Animal Ecology, combinó modelos estadísticos y ecológicos con observaciones submarinas para comparar especies que ya completaron esa migración con otras que permanecen en el mar Rojo. Los investigadores no pueden determinar cuándo podría producirse la llegada de los tres peces.
“Si comprendemos el proceso y logramos pronosticar qué peces se volverán invasores, entonces estaremos mejor preparados”, afirmó Jonathan Belmaker, profesor de la Escuela de Zoología de la Universidad de Tel Aviv y supervisor del estudio.
Ninguna de las tres especies ha sido detectada todavía en el Mediterráneo ni en el canal de Suez. Según los investigadores, dos podrían competir directamente con especies locales, mientras que el pez globo estrellado presenta además un riesgo para las personas si se consume.
El trabajo fue dirigido por Shahar Chaikin como parte de su investigación doctoral y contó también con la participación de Tal Gavriel, Avery Deveto y Shahar Malamud.
El equipo utilizó sistemas de video con percepción de profundidad y medición tridimensional entre los cinco y los 150 metros, tanto en el golfo de Eilat como frente a la costa mediterránea de Israel. Después analizó cientos de horas de grabaciones correspondientes a 179 poblaciones de peces.
Los científicos evaluaron 16 variables demográficas y físicas. Entre las características asociadas con una mayor capacidad de migración encontraron la tolerancia a aguas poco profundas y una amplia flexibilidad de hábitat.
Belmaker señaló que el indicador más fuerte fue la independencia de los arrecifes de coral. El canal de Suez y el Mediterráneo carecen de los arrecifes característicos del mar Rojo, por lo que las especies menos dependientes de ellos tendrían mayores posibilidades de completar el trayecto y establecerse.
El estudio también encontró que los peces que llegan al Mediterráneo tienden a utilizar los mismos hábitats que las especies autóctonas, en lugar de ocupar espacios ecológicos desocupados. Según Belmaker, esto puede aumentar la competencia por alimento, refugio y espacio.
El pez globo estrellado contiene tetrodotoxina, una sustancia capaz de causar parálisis e insuficiencia respiratoria mortal si se ingiere. Otra especie de pez globo procedente del mar Rojo ya se ha establecido en el Mediterráneo.
“Los peces globo son muy problemáticos”, afirmó Belmaker. “En primer lugar, son venenosos. Asimismo, provocan enormes daños en la industria pesquera porque devoran los peces que están en los anzuelos o en las redes, y la enorme fuerza de sus picos llega a perforar los aparejos de pesca”.
El salmonete cinabrio se alimenta de gusanos y pequeños crustáceos que extrae de la arena y el lodo. Esa dieta lo coloca en competencia directa con salmonetes rojos autóctonos del Mediterráneo, una de las capturas comerciales más valiosas para los pescadores locales.
El jurel de manchas amarillas, por su parte, es un depredador de aguas abiertas que puede superar el metro de longitud y se alimenta de peces pequeños como sardinas y anchoas.
La migración de especies a través del canal de Suez, conocida como migración lessepsiana, comenzó después de la apertura de la vía en 1869. Desde entonces, peces, medusas, plantas y otros organismos marinos han pasado del mar Rojo y el océano Índico al Mediterráneo.
Algunas especies también pueden trasladarse en los tanques de agua de lastre de los buques. Huevos y larvas quedan atrapados cuando los barcos cargan agua y pueden ser liberados posteriormente en otras zonas.
El estudio sitúa este proceso en un Mediterráneo oriental cada vez más cálido. El último informe del Instituto de Investigación Oceanográfica y Limnológica de Israel señala un aumento de 0,12 grados Celsius por año en la temperatura de la capa superior del mar en esa región.
Los científicos estiman que las especies exóticas representan entre el 23 % y el 44 % de los peces registrados en arrecifes poco profundos y en muestras de capturas comerciales frente a la costa israelí. Entre las especies ya establecidas se encuentran el pez conejo y el pez león rojo.
Belmaker pidió reforzar la vigilancia en el canal de Suez y frente a Israel. “Necesitamos que la gente esté atenta para que, cuando vean estos peces o sus larvas en el canal de Suez o en Israel, puedan denunciarlo de inmediato”, señaló.
También propuso una aplicación más estricta de las normas que obligan a los buques a tratar el agua de lastre y limpiar sus cascos, así como muestreos periódicos de agua para detectar rastros genéticos de las especies identificadas.
El investigador planteó además la posibilidad de restablecer una zona de alta salinidad en el canal de Suez. Cuando la vía se inauguró, los Lagos Amargos actuaban como una barrera natural para numerosas especies marinas, pero décadas de ampliaciones redujeron esa concentración salina.
Youval Arbel, director adjunto de la organización ambiental Zalul, sostuvo que la respuesta también debe incluir medidas para reducir la contaminación y las emisiones de carbono. “La protección de las especies originales y del ecosistema podría reducir el impacto de los recién llegados o inmigrantes”, afirmó.










