Días antes del inicio de la guerra con Irán, el 28 de febrero, Tulsi Gabbard, entonces directora de inteligencia nacional de Estados Unidos, advirtió al presidente Donald Trump que un eventual asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, probablemente daría paso a un gobierno más radical y con mayor disposición a desarrollar armas nucleares, de acuerdo con un informe publicado por The Wall Street Journal.
El reporte también señala que Gabbard anticipó que Teherán cerraría el estrecho de Ormuz y respondería con ataques contra fuerzas estadounidenses y sus aliados en la región.
La publicación indica que varios altos funcionarios, entre ellos el vicepresidente, expresaron su preocupación por los riesgos de un conflicto. Sin embargo, responsables del Pentágono terminaron convenciendo a Trump de que la superioridad militar de Estados Unidos sería suficiente para imponerse.
El diario añade que, en abril, Trump consultó a un amigo sobre la posibilidad de intensificar la ofensiva y bombardear Irán sin contemplaciones. Esa persona le recomendó no hacerlo y le pidió buscar el fin de la guerra.
El informe también describe que, durante la guerra, Trump mostró en repetidas ocasiones frustración por la resistencia del régimen iraní y trató de encontrar una salida mediante la vía diplomática, aunque esos esfuerzos han tenido resultados limitados.
Gabbard dejó el cargo en mayo, cerca de tres meses después del comienzo de la guerra, y explicó su salida por problemas de salud de su esposo. No obstante, una fuente cercana al caso dijo a Reuters que la Casa Blanca la obligó a renunciar debido a su oposición constante al conflicto.










