Donald Trump remitió al Congreso de Estados Unidos el acuerdo de cooperación nuclear civil alcanzado con Arabia Saudí. Su aprobación sigue condicionada a que Riad normalice sus relaciones con Israel.
El pacto, cerrado en julio, permitiría que compañías estadounidenses exporten tecnología nuclear civil a Arabia Saudí. El documento fue enviado el lunes a los líderes del Congreso y está previsto que llegue el miércoles a los comités encargados de examinarlo.
La postura de Trump sigue siendo que el acuerdo únicamente avanzará si Arabia Saudí se incorpora a los Acuerdos de Abraham. Esta iniciativa promovida por Washington permitió que Israel estableciera relaciones con Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán entre 2020 y 2021.
Trump ya había establecido en julio que el pacto nuclear no entraría en vigor sin el reconocimiento de Israel por parte de Arabia Saudí. Durante su primer mandato también impulsó un acuerdo de cooperación nuclear con el reino.
La administración de Joe Biden intentó igualmente relacionar un acuerdo nuclear con Arabia Saudí con la normalización de sus vínculos con Israel. En 2023, diplomáticos consideraban que Riad estaba cerca de tomar esa decisión, antes del comienzo de la guerra entre Israel y Hamás en octubre de ese año.
Arabia Saudí, por su parte, exige que exista un camino irreversible hacia la creación de un Estado palestino antes de reconocer a Israel.
El acuerdo nuclear tendría una duración de 30 años e incluye la construcción de reactores AP1000. El proyecto está valorado en decenas de miles de millones de dólares y favorecería a Westinghouse, compañía perteneciente conjuntamente a la canadiense Cameco y Brookfield Asset Management.
El Congreso tendrá 90 días de sesión para estudiar el pacto. Si durante ese plazo no presenta una objeción, el acuerdo entrará en vigor. Si lo rechaza, Trump podría recurrir al veto, que solo podría ser anulado por el Congreso con una mayoría de dos tercios.
Legisladores demócratas y defensores de la no proliferación cuestionan el acuerdo porque no prohíbe a Arabia Saudí enriquecer uranio ni reprocesar residuos nucleares. Ambas actividades pueden emplearse para desarrollar armas nucleares.
Emiratos Árabes Unidos sí renunció a esas capacidades cuando firmó en 2009 su acuerdo de cooperación nuclear civil con Washington, bajo las condiciones conocidas como “patrón oro”.
La administración Trump defiende que el pacto con Arabia Saudí incorpora las medidas de no proliferación requeridas por las leyes estadounidenses.
Henry Sokolski, director del Centro de Educación sobre la Política de No Proliferación, considera que la remisión del acuerdo al Congreso permite que el proceso siga adelante sin condiciones vinculantes relacionadas con la normalización y la proliferación. A su juicio, esa situación resulta problemática si se pretende garantizar que Arabia Saudí no enriquezca uranio y reconozca a Israel.
La embajada de Arabia Saudí en Washington no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.









