Israel liberó el viernes a otros cuatro civiles detenidos en la zona de seguridad que mantiene en el sur del Líbano, con lo que completó la entrega de las cinco personas cuya excarcelación había anunciado un día antes.
Los cuatro liberados —dos ciudadanos libaneses y dos sirios— fueron trasladados por el Comité Internacional de la Cruz Roja hasta territorio controlado por Beirut. El primer detenido había sido entregado el jueves.
Los cinco habían sido capturados en áreas del sur del Líbano bajo control de las Fuerzas de Defensa de Israel. Tras ser interrogados, las autoridades israelíes determinaron que eran civiles sin vínculos con actividades terroristas y que no existían motivos para mantenerlos detenidos.
El convoy de la Cruz Roja llegó al puesto de control del ejército libanés en Al-Amiriya y posteriormente fue escoltado hasta Tiro, donde los liberados serían sometidos a exámenes médicos e interrogatorios militares.
La medida se produce mientras Israel y el Líbano mantienen conversaciones mediadas por Estados Unidos sobre seguridad fronteriza, el desarme de Hezbolá y una eventual retirada israelí del sur libanés. Beirut también ha colaborado recientemente en la búsqueda de restos de miembros de la comunidad judía libanesa secuestrados y asesinados por grupos chiítas en la década de 1980.
El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó las liberaciones como un “primer paso” y agradeció la intervención de Estados Unidos y de la Cruz Roja. Beirut pretende además impulsar la liberación de otros libaneses que permanecen bajo custodia israelí.
La Cruz Roja indicó que continúa tratando con Israel la situación de otros detenidos libaneses, aunque señaló que no ha tenido acceso a personas recluidas por Israel desde octubre de 2023.
Las liberaciones coinciden con una etapa delicada de las negociaciones sobre la presencia militar israelí en el sur del Líbano. El principal punto de disputa es la zona de seguridad establecida por Israel, de la que el gobierno de Benjamín Netanyahu afirma que no se retirará completamente mientras Hezbolá conserve sus armas.
El ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó el viernes que la reciente toma de la principal instalación de Hezbolá en la cordillera de Ali Taher completó la fase destinada a consolidar el control israelí sobre esa franja.
“Israel no se retirará de la zona de seguridad en el Líbano hasta que Hezbolá sea desarmado en todo el país y se eliminen las amenazas para los residentes de Galilea”, declaró Katz.
Israel sostiene que en Ali Taher existían túneles de mando y control utilizados por Hezbolá para proteger la zona de Nabatieh.
Israel, Líbano y Estados Unidos firmaron en junio un acuerdo marco que vincula una retirada israelí progresiva con el desarme verificado de los grupos armados no estatales. Hezbolá y sus aliados rechazan ese compromiso.
Hasta ahora, Israel se ha retirado de tres zonas piloto posteriormente ocupadas por el ejército libanés, pero ha advertido que no habrá nuevas retiradas mientras no avance el desarme de Hezbolá.










