Una comisión de investigación de la ONU sobre Siria expresó preocupación por la continuidad y el alcance de las operaciones militares israelíes en el sur del país y advirtió que algunas de esas acciones podrían constituir crímenes de guerra.
La comisionada Fionnuala Ní Aoláin presentó la evaluación ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Describió una presencia israelí cada vez más consolidada, con incursiones terrestres, patrullas, redadas, registros y puestos militares que afectan a comunidades civiles, especialmente en Quneitra y Daraa.
Uno de los puntos centrales del informe es la detención de ciudadanos sirios. La comisión afirmó haber identificado, hasta junio, a 49 personas detenidas por fuerzas israelíes dentro de Siria, entre ellas dos menores, y considera que varias habrían sido trasladadas al otro lado de la frontera.
El organismo añadió que algunos detenidos permanecen incomunicados, lo que genera preocupación por posibles casos de tortura o malos tratos. A partir de esas prácticas, Ní Aoláin señaló que determinadas acciones podrían alcanzar la categoría de crímenes de guerra.
La comisión también atribuyó a la actividad militar israelí desplazamientos de población y calificó la presencia de Israel en la zona como una “ocupación beligerante”. Además, respaldó la posición del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, de que deben cesar las vulneraciones de la soberanía y la integridad territorial de Siria.
Israel rechazó ese planteamiento. Su misión en Ginebra acusó a la comisión de convertir la sesión en un ataque contra el país y sostuvo que Israel no pretende anexar territorio sirio. Según su declaración, mantiene una zona de amortiguación temporal equivalente al 0,1 % del territorio sirio para responder a amenazas de seguridad.
Las tropas israelíes entraron en la zona de separación vigilada por la ONU después de la caída del gobierno de Bashar al-Assad en diciembre de 2024. Israel ha defendido desde entonces esa presencia como una medida provisional para proteger su frontera durante la transición política siria.
Desde entonces, Israel ha realizado cientos de ataques contra infraestructura militar siria y ha ocupado nuevas posiciones más allá de la zona de separación. Damasco y Naciones Unidas consideran que ese despliegue viola la soberanía siria y el acuerdo de separación de fuerzas de 1974.
El gobierno israelí sostiene que sus operaciones buscan impedir que grupos terroristas se establezcan cerca de su frontera norte y reproduzcan un ataque similar al perpetrado por Hamás desde Gaza el 7 de octubre de 2023.
El representante de Siria respaldó las conclusiones de la comisión, reiteró la cooperación de Damasco con los mecanismos de derechos humanos de la ONU y acusó a Israel de incumplir tanto el derecho internacional como el acuerdo de 1974.










