Huawei afrontará en un tribunal federal de Brooklyn un proceso penal que reúne acusaciones por fraude bancario, violación de sanciones contra Irán, lavado de dinero, crimen organizado, fraude electrónico, obstrucción y presunto robo de secretos comerciales. La selección del jurado comenzó este martes.
La compañía china se declaró no culpable de todos los cargos y niega haber actuado ilegalmente. El juicio estará presidido por la jueza federal Ann Donnelly y se prevé que dure alrededor de tres meses.
Una parte central del caso se refiere a las operaciones de Huawei en Irán. Los fiscales sostienen que la empresa utilizó a Skycom, una compañía con actividad en ese país, para obtener bienes, tecnología y servicios estadounidenses sujetos a embargo y para mover dinero a través del sistema bancario internacional.
Según documentos y fuentes citados por Reuters, HSBC procesó más de $100 000 000 en transacciones vinculadas con Skycom. La acusación sostiene que Meng Wanzhou, entonces directora financiera de Huawei, presentó de manera engañosa ante un ejecutivo del banco la relación entre Huawei y Skycom.
Meng fue detenida en Vancouver en 2018, un episodio que provocó una crisis diplomática entre Estados Unidos, China y Canadá. Posteriormente reconoció que algunas de sus declaraciones sobre Skycom habían sido falsas como parte de un acuerdo que permitió retirar los cargos en su contra.
El proceso también incluye acusaciones de conspiración para apropiarse de secretos comerciales de cinco empresas tecnológicas estadounidenses. Los fiscales sostienen además que Huawei mintió sobre sus actividades en Corea del Norte y que proporcionó equipos de vigilancia a Irán para seguir a manifestantes durante las protestas antigubernamentales de 2009 en Teherán.
El expediente se apoya parcialmente en investigaciones publicadas por Reuters en 2012 y 2013 sobre los vínculos entre Huawei y Skycom. Entre esos reportes figuraba una oferta de Skycom para vender a la principal operadora móvil iraní al menos €1 300 000 en equipos informáticos de Hewlett-Packard sujetos a embargo.
Huawei sostiene que las acusaciones forman parte de una campaña destinada a perjudicar su competitividad. Un portavoz de la compañía afirmó que la narrativa general del gobierno estadounidense es falsa y describió los cargos por robo de secretos como una reformulación de disputas comerciales que, según la empresa, ya habían sido resueltas.
El gobierno chino mantiene una posición similar y considera que el proceso forma parte de los esfuerzos de Washington por frenar el desarrollo tecnológico de China.
La causa llega a juicio en un momento de mayor competencia tecnológica entre Estados Unidos y China. Huawei, que durante años fue conocida principalmente por sus equipos de telecomunicaciones y teléfonos inteligentes, ocupa ahora un lugar central en las aspiraciones chinas de desarrollar chips para inteligencia artificial.
Washington incluyó a Huawei en una lista negra comercial en 2019, argumentando que su conducta representaba un riesgo para la seguridad nacional. Durante la primera administración de Donald Trump, Estados Unidos también limitó el uso de equipos de Huawei dentro del país y presionó a otros gobiernos para que excluyeran a la compañía de sus redes de telecomunicaciones.
El juicio coincidirá parcialmente con una reunión prevista para el 24 de septiembre entre el presidente chino Xi Jinping y el presidente estadounidense Donald Trump en Washington.
Los posibles jurados recibieron cuestionarios de 27 páginas que incluyen preguntas sobre sus opiniones acerca de los gobiernos de China e Irán.
Si Huawei es declarada culpable, los fiscales pedirán el decomiso de bienes o beneficios obtenidos mediante las actividades consideradas ilícitas. Expertos citados por Reuters estiman que una condena en todos los cargos podría generar sanciones financieras de cientos de millones o incluso miles de millones de dólares.
Todd Haugh, profesor de derecho empresarial en la Kelley School of Business de la Universidad de Indiana, explicó que una de las principales disputas posteriores a una eventual condena sería determinar cuánto se benefició Huawei de la conducta atribuida por los fiscales.
La acusación abarca hechos que, según el gobierno estadounidense, ocurrieron aproximadamente entre 1999 y 2020.










