La campaña electoral israelí comienza con una diferencia importante entre los dos grandes bloques en lo relativo al umbral de entrada a la Knéset. Según el análisis publicado por Canal 14, los partidos identificados con la izquierda llegan al inicio de la contienda con menos riesgo de desperdiciar votos, mientras que la derecha mantiene dos fuerzas en una posición incierta.
El artículo señala que las listas encabezadas por Gadi Eisenkot, Naftali Bennett, Yair Lapid, los Demócratas, Avigdor Liberman y los partidos árabes no aparecen actualmente en una situación de peligro serio frente al umbral electoral.
La situación es diferente en la derecha. El Sionismo Religioso, dirigido por Bezalel Smotrich, y “Am Israel Jai”, encabezado por Ofer Winter, aparecen en algunas encuestas por encima del mínimo necesario para entrar a la Knéset y en otras por debajo.
Ese escenario obliga al primer ministro Benjamín Netanyahu a equilibrar dos objetivos durante la campaña. Como presidente del Likud, busca aumentar el número de escaños de su partido, pero al mismo tiempo necesita evitar que posibles socios de coalición queden fuera del Parlamento.
Un crecimiento del Likud a costa de partidos más pequeños de la derecha podría perjudicar al bloque si una de esas fuerzas no supera el umbral y sus votos dejan de traducirse en escaños. El análisis presenta ese riesgo como uno de los principales problemas para alcanzar una mayoría de 61 diputados.
Según la estrategia que la fuente atribuye actualmente a Netanyahu, el Likud intentará debilitar especialmente a Ofer Winter. La campaña contra él se apoyaría en dos argumentos: que su partido podría no superar el umbral y que Winter no estaría plenamente comprometido con el bloque .
El artículo añade que dentro del Likud se prevé insistir también en la posibilidad de que Winter termine cooperando con Avigdor Liberman, con el objetivo de convencer a sus posibles votantes de regresar a partidos ya consolidados dentro del bloque.
Desde la perspectiva atribuida a Netanyahu, retirar a Winter de la competencia reduciría dos riesgos: depender de él después de las elecciones o perder votos si su lista no logra entrar a la Knéset.
Winter, por su parte, sostiene que puede atraer electores que actualmente no pertenecen al bloque . Si logra captar votos del centro o de otros sectores, su candidatura podría ampliar el tamaño del bloque en lugar de restarle fuerza.
El problema para Netanyahu aparecería si la mayor parte del apoyo a Winter procede de votantes que, de otro modo, respaldarían al Likud, al Sionismo Religioso o a Otzma Yehudit. En ese caso, la candidatura de Winter pasaría de ser una posible vía de crecimiento a convertirse en una amenaza para la distribución interna de votos.
El análisis considera que Netanyahu prefiere trabajar con Smotrich y Ben Gvir, a quienes presenta como socios conocidos y comprometidos con el bloque, mientras que Winter sigue siendo percibido como un actor independiente y menos previsible.
Con ese punto de partida, la fuente concluye que el bloque identificado con la izquierda inicia la campaña con una estructura más ordenada frente al umbral electoral, mientras que la derecha vuelve a enfrentar el riesgo de perder votos si alguna de sus listas queda fuera de la Knéset.










