Altos funcionarios de la Casa Blanca han advertido en privado al presidente Donald Trump que la guerra con Irán podría prolongarse durante años y llegar hasta el final de su mandato, en enero de 2029.
El vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y otros asesores han analizado la posibilidad de que Teherán mantenga su resistencia al bloqueo estadounidense y a la presión militar, en contraste con las previsiones públicas de Trump sobre un desenlace rápido.
Trump afirmó este miércoles que la guerra terminaría “inmediatamente” después de las elecciones legislativas de noviembre, al considerar que Irán ya no podría soportar la presión. En privado, sin embargo, ha expresado su deseo de cerrar cuanto antes un conflicto que lleva siete meses y en el que han muerto 18 militares estadounidenses.
Al mismo tiempo, Washington mantiene una campaña económica de largo plazo mediante un bloqueo naval y sanciones destinadas a obligar a Irán a desmantelar su programa nuclear. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha presentado esta estrategia, denominada “Operation Economic Outcast”, como una alternativa a operaciones de combate de mayor escala.
La Casa Blanca sostiene que las capacidades militares iraníes han sido severamente dañadas y que el bloqueo y las sanciones están debilitando su economía. Vance, por su parte, evitó definir la confrontación como una “guerra” y rechazó fijar un calendario para el fin de las hostilidades.
Rubio afirmó que Irán seguirá afrontando consecuencias por los ataques contra buques estadounidenses y que Washington mantendrá la presión económica. Señaló que, tras nuevos ataques iraníes, fuerzas estadounidenses dañaron cuatro petroleros y hundieron otro durante los últimos ataques.
La duración de la guerra se ha convertido así en una cuestión central dentro de la administración, mientras la estrategia combina presión militar limitada, bloqueo naval y sanciones sin una fecha definida para su conclusión.










