Teorías conspirativas antisemitas que responsabilizan a judíos e Israel por los atentados del 11 de septiembre de 2001 han vuelto a circular en redes sociales antes del 25.º aniversario de los ataques. CyberWell identificó publicaciones en Meta, Reddit, TikTok y X que sostienen que judíos planificaron el 11-S, conocían de antemano los ataques o intervinieron de forma encubierta en ellos.
Parte de ese contenido emplea códigos destinados a eludir los sistemas de moderación. Entre ellos aparece el emoji de una caja de jugo, utilizado como referencia indirecta a los judíos. Otras publicaciones combinan imágenes de los atentados con la caricatura antisemita “Happy Merchant” o atacan de forma directa a personas judías con insultos y acusaciones de participación en los hechos.
También reapareció la teoría de los “israelíes que bailaban”, según la cual varios israelíes vistos cerca del World Trade Center el 11 de septiembre tenían conocimiento previo de los ataques, los celebraron o participaron en ellos. Otra narrativa se centra en el empresario estadounidense Larry Silverstein y presenta su ausencia de las Torres Gemelas aquella mañana como supuesta prueba de que conocía de antemano lo que ocurriría.
CyberWell citó cifras del Departamento de Estado de Estados Unidos según las cuales entre 200 y 400 judíos murieron en el World Trade Center, entre ellos cinco israelíes. Esa estimación equivale a cerca del 10 % de las víctimas.
Tal-Or Cohen Montemayor, fundadora y directora ejecutiva de CyberWell, sostuvo que estas teorías reciben impulso de los algoritmos de interacción y de políticas insuficientes para abordar formas de antisemitismo basadas en conspiraciones y culpabilización colectiva. También advirtió que el uso de datos procedentes de redes sociales para entrenar modelos de inteligencia artificial puede favorecer la reproducción de esos contenidos como si fueran información fiable.
Cohen Montemayor afirmó además que actores estatales extranjeros respaldan y amplifican teorías antisemitas con el propósito de deteriorar la cohesión social y la seguridad en países occidentales. La organización considera que la automatización de la moderación exige sistemas capaces de reconocer códigos, eufemismos y nuevas formas de discurso antisemita.










