Pink afirmó que defender públicamente a los judíos ha sido más solitario de lo que esperaba, después de recibir críticas por cuestionar una reciente actuación propalestina de Macklemore en un concierto de Ed Sheeran en Nueva Jersey.
La cantante estadounidense explicó que su reacción surgió tras la presentación del 6 de septiembre en el MetLife Stadium. Macklemore apareció con una kufiya, gritó “Free Palestine”, acusó a Israel de genocidio e interpretó “Hind”s Hall” mientras las pantallas mostraban imágenes de Gaza, soldados israelíes y mensajes propalestinos.
Pink había compartido una publicación de StopAntisemitism que acusaba al rapero de convertir el concierto en un acto político. Días después aclaró que el texto del mensaje compartido no era suyo y que no habría elegido necesariamente esas palabras. “Una publicación compartida no es una declaración”, escribió, al reclamar que sus posiciones fueran juzgadas por sus propias palabras.
La artista, cuyo nombre de nacimiento es Alecia Beth Moore, rechazó además que su identidad judía determine automáticamente sus opiniones sobre Israel. Reiteró que considera a Hamás una organización terrorista, que los palestinos merecen un futuro acorde con su humanidad y sus aspiraciones, y que la protección de la vida de los civiles debe tener prioridad.
Su principal objeción a Macklemore se centró en el efecto que la actuación tuvo sobre parte del público judío. Varios asistentes israelíes dijeron haberse sentido sorprendidos y angustiados, y uno relató que dos adolescentes judías abandonaron el lugar entre lágrimas. El Israeli-American Council impulsó después una petición para pedir que Macklemore fuera retirado de las fechas restantes de la gira.
Durante su presentación, Macklemore se dirigió a sus “hermanos y hermanas judíos” y sostuvo que criticar a Israel, el apartheid o el genocidio no equivale a criticarlos a ellos. Pink respondió: “No puedes decidir eso por nosotros”.
La cantante precisó que no se opone a que Macklemore diga “Free Palestine” ni pide que se le silencie o se le despida. Su reclamo, explicó, es poder decir como madre judía que una actuación la asustó a ella y a personas cercanas sin que ese temor sea descartado como propaganda.
Pink también recordó una polémica de 2014, cuando Macklemore actuó con una peluca negra, barba y una nariz postiza de gran tamaño. El rapero sostuvo entonces que se trataba de un disfraz improvisado y que no pretendía representar una caricatura judía. Más tarde se disculpó por no haber previsto que pudiera interpretarse como un estereotipo antisemita.
La cantante ha hablado antes de experiencias personales con el antisemitismo. En 2025 contó que de niña recibió un insulto antisemita y que, después de alcanzar la fama, la dirección de su madre fue difundida en internet junto con amenazas relacionadas con su condición de judía.
“Ahora defiendo a mi propia gente, y creí saber lo solitario que sería. Es aún más solitario que eso”, escribió Pink. También rechazó el uso de “sionista” como insulto y las suposiciones sobre sus posiciones políticas. Cerró su mensaje con una petición básica: que una persona pueda discrepar del gobierno israelí sin aceptar que familias judías se sientan amenazadas o señaladas en un concierto.










