Japón incluyó los submarinos de propulsión nuclear entre las opciones que examina en su revisión de defensa, sin que exista todavía una decisión de compra. El análisis busca determinar qué capacidades necesitará su futura flota submarina para operar durante más tiempo y a mayores distancias en el Pacífico occidental.
El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, confirmó el 11 de septiembre de 2026 que esta alternativa permanece dentro del proceso de evaluación. La propulsión nuclear ofrecería mayor autonomía bajo el agua, velocidades sostenidas más altas y despliegues prolongados, pero también exigiría una infraestructura especializada, personal con formación nuclear, nuevas medidas de seguridad y un costo superior.
La Fuerza Marítima de Autodefensa opera en la actualidad submarinos convencionales de la clase Taigei, de unas 3.000 toneladas de desplazamiento y 84 metros de eslora. Estos buques emplean baterías de ion-litio, disponen de seis tubos lanzatorpedos de 533 milímetros y pueden superar los 20 nudos en inmersión. Sin embargo, su sistema diésel-eléctrico depende de la energía almacenada y requiere recargas periódicas.
Un submarino nuclear eliminaría gran parte de esa limitación. Podría mantener velocidades elevadas bajo el agua durante periodos prolongados, cubrir con mayor rapidez las distancias entre bases y zonas de patrulla y permanecer más tiempo en sectores alejados del territorio japonés. Esa capacidad tendría especial importancia en escenarios que exijan seguimiento de grupos navales, caza de submarinos o traslados entre el mar de China Oriental y el mar de Filipinas.
El cambio también reduciría la dependencia del esnórquel, una fase que aumenta la exposición de los submarinos convencionales al obligarlos a acercarse a la superficie para operar sus generadores. A cambio, Japón tendría que resolver la obtención de tecnología para reactores navales, adaptar astilleros y bases, formar tripulaciones especializadas y establecer sistemas de mantenimiento, seguridad radiológica y respuesta ante incidentes.
Estados Unidos aparece como el socio más probable si Tokio decide avanzar, tanto por la alianza bilateral como por su experiencia en propulsión nuclear naval. El Reino Unido y Francia también poseen conocimientos aplicables, aunque cualquier cooperación exigiría acuerdos políticos y tecnológicos específicos. Japón podría mantener la construcción nacional del casco y buena parte de los sistemas de combate a través de empresas como Mitsubishi Heavy Industries y Kawasaki Heavy Industries, con apoyo extranjero en el área nuclear.
La discusión se produce mientras Japón revisa sus principales documentos estratégicos y presta mayor atención a las capacidades navales de China y Rusia en su entorno. Por ahora, la propulsión nuclear forma parte de un estudio de opciones. Su eventual adopción modificaría el alcance operativo de la flota submarina japonesa y ampliaría su capacidad para sostener misiones de vigilancia y negación marítima a larga distancia.










