El programa de modernización del B-52J se acerca a la fase de pruebas de vuelo con los nuevos motores Rolls-Royce F130, una de las modificaciones centrales previstas para mantener al bombardero operativo más allá de 2050.
El F130 ya completó pruebas de rendimiento en altitud, ensayos a nivel del mar, evaluaciones en configuración de doble góndola y la revisión crítica de diseño. El trabajo actual incluye pruebas con la geometría final de entrada de aire y góndola, preparación para ensayos de ingestión de agua y una campaña de resistencia diseñada para someter a los motores a un uso aproximado del doble del previsto durante las pruebas de vuelo.
Rolls-Royce ensambla en Indianápolis 20 motores destinados a la campaña de vuelo. Las primeras entregas están previstas para abril de 2027, antes de la modificación de los aviones que servirán como plataformas de prueba.
El F130 deriva de la arquitectura BR725, pero su instalación en el B-52 requiere adaptaciones específicas para el sistema de admisión, las góndolas dobles, la caja de accesorios, la refrigeración, la generación eléctrica y el acceso para mantenimiento. Boeing actúa como integrador del sistema de propulsión.
La Fuerza Aérea de Estados Unidos prevé convertir los dos primeros B-52H a la configuración B-52J en las instalaciones de Boeing en San Antonio. Esos aparatos recibirán además cambios en generación y distribución eléctrica, sistemas hidráulicos y neumáticos, controles de cabina, aviónica y capacidad de arranque de motores a bordo.
La modernización del B-52 incluye también un nuevo radar de barrido electrónico activo, cambios en comunicaciones y aviónica, y adaptación para nuevas armas. La flota prevista para estas mejoras comprende 76 bombarderos.
La sustitución de los motores TF33 busca mejorar fiabilidad, disponibilidad, eficiencia y mantenimiento, además de aportar mayor capacidad de generación eléctrica para sensores y sistemas de misión. El B-52J está previsto para operar junto al B-21 Raider como plataforma de ataque de largo alcance con capacidad convencional y nuclear.
El avance del F130 hacia las pruebas de vuelo marca el paso desde la calificación en tierra hacia la integración directa con los primeros B-52J, una fase decisiva para validar la nueva configuración de propulsión y el resto de cambios asociados al programa.










