El Mando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos validó el misil de crucero AGM-190A Havoc Spear tras una evaluación de combate realizada en la primavera de 2026. El arma cumplió el requisito para un misil de crucero pequeño capaz de efectuar ataques de precisión a distancia y reducir la exposición inmediata de las aeronaves y sus tripulaciones.
La prueba se realizó dentro del área de responsabilidad del Mando de Estados Unidos para África y empleó una aeronave de operaciones especiales en configuración de ensayo. La Fuerza Aérea no divulgó el alcance exacto, las características de la ojiva, el sistema de guiado ni otros parámetros sensibles del misil.
Havoc Spear fue desarrollado como parte del programa Enhanced Precision Effects. Su diseño modular busca combinar producción rápida, costo comparativamente bajo y adaptación a distintos perfiles de misión. El programa pasó desde el desarrollo hasta una evaluación de combate en menos de tres años, frente a los plazos de cinco a siete años asociados por el mando con procesos de adquisición más tradicionales.
La validación abre el camino para ampliar su empleo más allá de las plataformas especializadas. El objetivo es integrar el AGM-190A en una variedad de aeronaves de operaciones especiales y convencionales, aunque todavía no se han identificado los modelos que recibirán el arma ni el calendario de certificación.
Una integración multiplataforma permitiría distribuir la capacidad de ataque de precisión entre más aeronaves y reducir la dependencia de un número limitado de vectores. También daría a los mandos más opciones para seleccionar la plataforma de lanzamiento de acuerdo con la disponibilidad, el riesgo y las condiciones de cada teatro de operaciones.
El enfoque de producción del Havoc Spear apunta además a reforzar las reservas de municiones de precisión. Un misil de menor costo y fabricación más rápida podría complementar sistemas más complejos en misiones que no requieran sus prestaciones, siempre que el programa alcance los volúmenes de producción previstos.
La arquitectura modular también permite adaptar el sistema a nuevas necesidades operativas. El mando ha vinculado el programa con efectos de precisión de largo alcance, tanto cinéticos como no cinéticos, aunque no ha detallado qué configuraciones adicionales podrían incorporarse.
La evaluación de 2026 deja al AGM-190A en una fase más cercana al empleo operativo amplio. Su impacto dependerá de la producción, el tamaño del inventario y la integración efectiva en aeronaves convencionales y de operaciones especiales.










