La Marina de Estados Unidos adjudicó a Castelion una orden de hasta $200 millones para iniciar la producción del misil hipersónico Blackbeard, un arma aire-superficie destinada a ampliar el alcance de ataque de la aviación embarcada contra objetivos marítimos y terrestres.
La orden cubre fabricación, ensamblaje, pruebas y entrega de un primer lote de misiles de producción. El programa avanza así desde los prototipos de Capacidad Operativa Temprana hacia armas destinadas al uso de la flota.
El contrato llega después de una orden de $23,4 millones emitida en junio para 50 ejemplares de Capacidad Operativa Temprana y sus contenedores de almacenamiento y transporte. En agosto, la Marina concedió otros $89,997 millones para trabajos de ingeniería, logística y fabricación asociados con esos 50 misiles y con la transición de Blackbeard hacia un programa formal de adquisición.
Blackbeard se integra con el F/A-18E/F Super Hornet. Un contrato separado de $105 millones, anunciado en abril, financia la certificación de seguridad, las pruebas de vuelo y las actividades vinculadas con operaciones desde portaaviones. La capacidad operativa inicial está prevista para 2027.
Castelion diseñó el arma con énfasis en producción a escala y profundidad de inventario, además de velocidad hipersónica y alcance extendido. La empresa prevé fabricar los misiles en sus instalaciones de Torrance, California, y en Project Ranger, un complejo industrial de 1.000 acres en rio Rancho, Nuevo México.
Un marco industrial anunciado en mayo contempla una capacidad mínima garantizada de 500 misiles Blackbeard al año una vez concluidas las pruebas y la validación, con posibilidad de aumentar la producción a varios miles. Esa planificación es independiente de la orden de septiembre, cuyo número exacto de misiles no fue divulgado.
El programa también incorpora características de exportabilidad para facilitar una posible oferta futura a aliados y socios de Estados Unidos. Por ahora no se ha identificado ningún cliente extranjero ni existe un anuncio de aprobación para exportaciones.
Con la nueva orden, la Marina pasa de la fase de prototipos y preparación industrial a la producción de misiles destinados a la flota, mientras mantiene como objetivo su integración operativa con el Super Hornet a partir de 2027.










