Un grupo bipartidista de senadores de Estados Unidos pidió a la administración Trump que desclasifique y publique toda la documentación vinculada con el acuerdo nuclear civil propuesto con Arabia Saudita, incluidas dos cartas paralelas clasificadas negociadas con Riad.
La petición fue enviada el miércoles al secretario de Estado, Marco Rubio, y al secretario de Energía, Christopher Wright. Los legisladores sostuvieron que tanto el Congreso como el público deben poder revisar el contenido completo del acuerdo.
Los senadores señalaron que Estados Unidos ha firmado decenas de acuerdos nucleares del tipo conocido como “123” sin mantener en secreto sus términos. En la carta afirmaron que el acceso al texto completo es necesario para conocer con claridad los compromisos asumidos por Washington y por Arabia Saudita.
La iniciativa fue encabezada por los senadores demócratas Jeff Merkley, de Oregón, y Ed Markey, de Massachusetts. También la firmaron otros 13 demócratas, un independiente alineado con ese bloque y los republicanos Rand Paul, de Kentucky, y John Kennedy, de Luisiana.
Trump presentó el acuerdo al Congreso en agosto, lo que abrió un período de revisión de 90 días. Durante ese plazo, los legisladores pueden examinar el pacto y, si lo consideran necesario, intentar aprobar una resolución de desaprobación.
Desde entonces, miembros del Congreso han pedido a la administración que publique las cartas clasificadas y otros documentos relacionados con el acuerdo.
El pacto también ha generado preguntas sobre una posible relación entre el programa nuclear saudí y la normalización diplomática con Israel. Trump ha dicho que el acuerdo nuclear solo entrará en vigor si Riad se incorpora a los Acuerdos de Abraham. Asesores del Congreso, sin embargo, indicaron que el texto del acuerdo no contiene una disposición sobre la normalización con Israel. La carta de los senadores no abordó ese punto.
La propuesta, con una vigencia prevista de 30 años, contempla la construcción de reactores AP1000 en Arabia Saudita. El proyecto tendría un valor de decenas de miles de millones de dólares. Westinghouse, empresa que podría beneficiarse del plan, pertenece de forma conjunta a Cameco y Brookfield Asset Management, ambas de Canadá.
Algunos legisladores demócratas y especialistas en no proliferación han expresado preocupación porque el acuerdo no prohíbe de forma explícita que Arabia Saudita enriquezca uranio o reprocesse combustible nuclear usado. Ambas actividades pueden abrir vías técnicas hacia el desarrollo de armas nucleares.
Los Emiratos Árabes Unidos aceptaron restricciones al enriquecimiento y al reprocesamiento en su acuerdo nuclear civil de 2009 con Washington. Esas condiciones han sido descritas como el “patrón oro” de este tipo de pactos.
La administración Trump sostiene que el acuerdo con Arabia Saudita incluye las salvaguardas de no proliferación exigidas por la legislación estadounidense.
Dos días después de la firma, Trump afirmó que Arabia Saudita tendría que incorporarse a los Acuerdos de Abraham para avanzar con el programa nuclear civil. También declaró que el programa sería de carácter civil y sin enriquecimiento.
Los Acuerdos de Abraham se negociaron durante el primer mandato de Trump y establecieron relaciones diplomáticas entre Israel y varios países árabes. Emiratos Árabes Unidos y Bahréin se sumaron en 2020. Marruecos y Sudán se incorporaron después, aunque la ratificación plena de Sudán quedó retrasada por la inestabilidad interna. Kazajistán se unió en enero de este año.
Arabia Saudita e Israel habían avanzado hacia un posible acuerdo de normalización antes del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Riad suspendió después ese proceso respaldado por Estados Unidos.










