Cientos de miles de personas acudieron a una movilización organizada por el gobierno iraní en Teherán, presentada como una demostración de unidad y disposición para defender el país tras meses de guerra.
La convocatoria forma parte de “Janfaday-e Irán”, una campaña que incorpora voluntarios a un programa limitado de entrenamiento militar. Los participantes desfilaron por el centro de la capital con uniformes de combate y banderas, mientras grupos de espectadores los alentaban.
Durante los días previos, los medios estatales promovieron la inscripción y anunciaron que las prácticas con rifles de asalto comenzarían próximamente. Los voluntarios actuarían como una capa adicional de apoyo para la Guardia Revolucionaria y su fuerza Basij.
El jefe de la Guardia de Teherán, general Hassan Hassanzadeh, afirmó que más de 600.000 personas se habían registrado y que la cifra prevista para la capacitación supera el millón. La emisora estatal calculó esta mañana que más de 300.000 personas se encontraban en las calles.
Hossein Taeb, nuevo jefe del Basij, declaró al inicio del acto que los voluntarios quedarían preparados para una “defensa en toda regla” y adelantó que otras ciudades acogerán concentraciones similares. También aseguró que los nuevos reclutas serían una “pesadilla” para los adversarios de Irán. El presidente Masoud Pezeshkian, mandos militares y otros altos cargos observaron la marcha.
Entre los asistentes hubo quienes pisotearon banderas de Estados Unidos e Israel y corearon consignas de “Muerte a América” y “Muerte a Israel”. Marzieh Afaghi, de 24 años, acudió con su esposo y su hijo pequeño y afirmó que quería transmitir al presidente estadounidense Donald Trump que los iraníes no temen sus amenazas.
La movilización también sirvió para exhibir material militar. Se mostraron baterías antiaéreas, vehículos con ametralladoras y drones utilizados contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz. Irán sostiene que controla esa vía marítima desde el inicio de la guerra, situación que ha perjudicado el transporte de petróleo y gas natural desde la región del Golfo hacia otros mercados.
El acto se produjo en un contexto de mayor presión económica, con un bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes y nuevas sanciones de Estados Unidos. El gobierno ha recurrido a este tipo de campañas para insistir en la unidad nacional.










