Estados Unidos, Japón y Australia han concentrado en Orient Shield 26 el entrenamiento de fuegos de largo alcance con maniobra, logística y mando, en una edición que reúne a unos 3.700 militares en Japón. El ejercicio incluye lanzamientos reales con HIMARS y cohetes GMLRS dentro de una secuencia táctica más amplia, en la que también intervienen la localización de objetivos, el movimiento de unidades, el sostenimiento y el control del campo de batalla.
La edición de 2026, iniciada en Camp Higashi-Chitose, es la mayor de la serie. El objetivo ya no se limita a que las fuerzas participantes apliquen procedimientos comunes, sino a que coordinen distintas funciones de combate en condiciones de campo. Los sistemas de artillería cohete forman parte de esa red y dependen de procesos compartidos de mando, información, logística y maniobra para producir efectos a larga distancia.
Australia participa por segundo año consecutivo con personal de la 1.ª División, sus brigadas de combate, la 17.ª Brigada de Sostenimiento y la 10.ª Brigada de Fuegos. Esta última unidad tiene un papel relevante porque el Ejército australiano desarrolla su propia capacidad de ataque con HIMARS y GMLRS. En abril de 2026, personal de la brigada disparó en Woomera los primeros proyectiles GMLRS fabricados en Australia. El anuncio de Orient Shield 26 no indica que lanzadores HIMARS australianos participen en los disparos reales efectuados en Japón.
La integración de los fuegos de largo alcance se produce además tras el ejercicio Yama Sakura. Mientras esa actividad se centró en el nivel operacional y en el trabajo de los cuarteles generales, Orient Shield traslada parte de esos procedimientos al nivel táctico, con unidades sobre el terreno. La secuencia permite conectar planificación, mando, maniobra, fuegos y sostenimiento dentro de un mismo marco multinacional.
Orient Shield 26 también incorporó la primera operación aerotransportada conjunta en la historia del ejercicio. El 15 de septiembre, soldados de la 11.ª División Aerotransportada del Ejército estadounidense y de la 1.ª Brigada Aerotransportada de la Fuerza Terrestre de Autodefensa de Japón realizaron un salto conjunto en la zona de Kikyougahara, en Hokkaido. La operación añadió la inserción aérea de fuerzas a un escenario que ya combinaba artillería de largo alcance, movimiento terrestre, logística y mando.
Orient Shield comenzó en 1982 como un ejercicio bilateral a nivel de pelotón. La actual edición muestra una ampliación tanto de escala como de funciones, con tres ejércitos que practican dentro de una misma arquitectura de combate. La incorporación australiana, junto con su expansión de capacidades HIMARS y GMLRS, refuerza la interoperabilidad entre los tres países en sistemas de fuegos de largo alcance y en los elementos necesarios para emplearlos.










