Estados Unidos ampliará en $871,24 millones la capacidad de sostenimiento de su flota F-35 Lightning II para habilitar más emplazamientos operativos terrestres y marítimos. La inversión cubrirá equipos de apoyo, suministros, servicios iniciales e infraestructura necesaria para activar operaciones desde una red más amplia de bases y sitios de contingencia.
El objetivo es reducir la dependencia de un número limitado de instalaciones principales y dar a la Fuerza Aérea, la Armada y el Cuerpo de Marines mayor margen para desplazar sus cazas durante un conflicto de alta intensidad. La capacidad de operar desde ubicaciones dispersas exige que combustible, armamento, repuestos, herramientas, personal técnico y recursos de mantenimiento puedan acompañar a las aeronaves.
La ampliación afecta al esfuerzo de activación de sitios y al mantenimiento no recurrente del programa F-35. También abarca necesidades de socios internacionales del programa y clientes de Ventas Militares al Extranjero. Su efecto principal será aumentar el número de ubicaciones capaces de sostener operaciones de combate del F-35 durante periodos prolongados.
La medida llega en un contexto de presión sobre la disponibilidad de la flota. Un informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos publicado el 11 de junio de 2026 indicó que la tasa de capacidad de misión de los F-35 estadounidenses cayó del 67 % en el año fiscal 2021 al 44 % en 2025. La tasa de capacidad de misión completa descendió del 38 % al 25 % en el mismo periodo.
El Departamento de Defensa opera y sostiene más de 800 F-35 estadounidenses y prevé adquirir cerca de 1.700 aparatos adicionales hasta mediados de la década de 2040. El crecimiento de la flota obliga a ampliar en paralelo la capacidad de mantenimiento, el suministro de repuestos y el equipo de apoyo desplegable para evitar que el aumento del inventario se traduzca en una brecha mayor entre aeronaves disponibles y aeronaves aptas para combate.
La dispersión resulta especialmente relevante en el Indo-Pacífico, donde bases aéreas, centros logísticos y rutas de suministro pueden quedar expuestos a ataques con misiles. Una red más extensa de emplazamientos dificulta la concentración de la fuerza en instalaciones previsibles, pero también aumenta la complejidad logística al repartir recursos técnicos y de apoyo en un área mayor.
Las tres variantes estadounidenses del F-35 plantean necesidades distintas. El F-35A de la Fuerza Aérea debe recibir apoyo tanto en aeródromos establecidos como en bases de contingencia. El F-35C de la Armada y el Cuerpo de Marines requiere mantenimiento compatible con las limitaciones de los portaaviones. El F-35B del Cuerpo de Marines, capaz de operar desde pistas cortas y buques de asalto anfibio, depende de equipos que permitan reabastecer, rearmar, inspeccionar y reparar el avión en emplazamientos austeros.
La expansión de la red de apoyo no incorpora nuevos cazas, pero refuerza la infraestructura necesaria para usar la flota desde más ubicaciones y sostener el ritmo de operaciones si las bases principales quedan amenazadas, dañadas o temporalmente fuera de servicio. El Pentágono busca así mejorar al mismo tiempo la disponibilidad de los F-35 y la resiliencia de la estructura logística que los mantiene operativos.










