El ministro de Energía de Chipre, Michael Damianos, valoró el viernes la incorporación de la firma francesa de inversión Meridiam como patrocinadora del proyecto Great Seas Interconnector, concebido para enlazar la red eléctrica europea con la isla y, posteriormente, extender la conexión hasta Israel.
La iniciativa busca terminar con el aislamiento energético de Chipre e Israel y convertirse, además, en una pieza central de una nueva ruta energética y comercial que la Unión Europea pretende desarrollar hacia el Golfo y la India.
El proyecto, sin embargo, permanece frenado por cuestiones burocráticas después de que su coste real superara la estimación inicial de $2 200 000 000. Un informe del Banco Europeo de Inversiones, cuya publicación se espera en los próximos meses, deberá precisar el alcance definitivo del gasto.
La cifra es especialmente relevante para Chipre. Conforme al acuerdo actual, sus consumidores eléctricos tendrían que asumir hasta el 63 % del coste de construcción del cable, una carga que podría traducirse en un incremento considerable de las tarifas.
Damianos explicó que las autoridades buscan atraer más capital privado para reducir el impacto sobre los consumidores chipriotas y, al mismo tiempo, estudian la posibilidad de conseguir financiación adicional de la Unión Europea. Bruselas ya ha comprometido $760 000 000 (€658 000 000) para el proyecto.
“Se trata de un proyecto muy importante para Europa porque conecta a Chipre, que se encuentra aislada, a la red europea. Y la idea es proseguir después con la conexión a Israel”, afirmó Damianos durante una entrevista.
El ministro también aseguró que Europa podrá contar desde marzo de 2028 con gas natural procedente de un yacimiento submarino situado frente a las costas chipriotas. A su juicio, el Mediterráneo oriental adquiere una importancia creciente como fuente alternativa de energía para los países europeos, en un contexto marcado por la guerra de Rusia en Ucrania y los conflictos de Oriente Próximo.
Dentro de esa estrategia, TotalEnergies, de Francia, y Eni, de Italia, adoptaron el mes pasado la decisión definitiva de avanzar con la explotación de Cronos, un yacimiento de gas natural localizado al sur de Chipre.
La puesta en marcha de Cronos supondrá la primera llegada a los mercados europeos de gas extraído de yacimientos del Mediterráneo oriental.
“Es importante para Europa en estos momentos, a causa de la guerra en Ucrania y de la situación en Oriente Próximo, que Chipre se convierta en una fuente alternativa de gas”, declaró Damianos a The Associated Press en una entrevista exclusiva realizada el viernes.
El calendario elaborado por el consorcio Eni-TotalEnergies prevé iniciar a finales de este año la construcción de un gasoducto entre Cronos y las infraestructuras ya existentes en Zohr, el gran yacimiento egipcio de gas natural situado a 105 kilómetros (65 millas). Los trabajos podrían prolongarse hasta 18 meses.
Cuando esa infraestructura esté terminada, el gas extraído de Cronos será enviado a la planta de procesamiento de Damietta, en la costa norte de Egipto. Allí será licuado antes de ser transportado por barco hacia Europa.
La opción de canalizar el gas desde Cronos hasta Egipto para su procesamiento fue considerada la alternativa económicamente más viable. El coste se calcula en unos $2 000 000 000 (€1 730 000 000), aproximadamente la mitad de lo que se estima necesario para desarrollar otros yacimientos ubicados en aguas chipriotas. La diferencia se explica por la proximidad de Cronos a las instalaciones ya disponibles.
El acuerdo establece que los más de tres billones de pies cúbicos de gas contenidos en Cronos se destinen íntegramente a Europa. No obstante, incluye una cláusula que permite reservar cerca de una quinta parte para cubrir parte de las necesidades energéticas internas de Egipto.
“Es una reserva pequeña”, afirmó Damianos. “Nuestros ingresos como país no serán enormes, por lo que su importancia no radica en el dinero, sino en el hecho de comenzar a ser productores y de extraer gas por primera vez”.
Cronos forma parte de los seis yacimientos de gas natural descubiertos hasta ahora dentro de la Zona Económica Exclusiva de Chipre, frente a la costa meridional de la isla.
Entre ellos figuran Glaucus y Pegasus, cuyas reservas conjuntas alcanzan aproximadamente 6,9 billones de pies cúbicos. ExxonMobil y QatarEnergy, titulares de las licencias de explotación, calculan que el gas de ambos yacimientos comenzará a fluir en 2033.
“Lo que sí podemos decir es que Exxon es el tipo de empresa que cumple los plazos e incluso, en ocasiones, realiza las entregas antes de lo previsto”, apuntó Damianos.
El ministro añadió que ExxonMobil tiene previsto ampliar sus labores de exploración frente a las costas chipriotas y que se espera la concesión de una licencia adicional para buscar hidrocarburos.
Otro de los depósitos es Aphrodite, el primero descubierto frente a Chipre hace unos quince años y cuyas reservas se estiman en 5,6 billones de pies cúbicos.
Según Damianos, se espera que durante el verano de 2027 una empresa conjunta encabezada por Chevron adopte la decisión definitiva sobre el desarrollo de este yacimiento.
El plan contempla construir un gasoducto que conecte Aphrodite directamente con instalaciones de Egipto para contribuir a satisfacer las necesidades energéticas internas de ese país, conforme a un acuerdo firmado con Chevron.
Una parte de Aphrodite se extiende por aguas israelíes. Se espera que un árbitro determine el próximo mes qué porcentaje del yacimiento corresponde a Israel.






