Las elecciones para la 26.ª Knéset, convocadas para el martes 27 de octubre, cuentan con un padrón de aproximadamente 7,3 millones de ciudadanos israelíes. Sin embargo, los datos publicados este miércoles por la Oficina Central de Estadísticas muestran que unos 6,5 millones tienen su residencia permanente en Israel. La diferencia entre ambas cifras corresponde, en su mayor parte, a electores que viven fuera del país.

En el extranjero residen alrededor de 810.000 ciudadanos con derecho a sufragio, una cantidad equivalente al 11 % del padrón. La residencia fuera de Israel no elimina ese derecho, pero la legislación impide que, como norma general, los ciudadanos israelíes voten desde el exterior. La posibilidad de hacerlo está reservada a los grupos que la ley autoriza expresamente.
La cifra de residentes en el extranjero requiere una salvedad estadística: entre ellos podrían figurar personas muertas fuera de Israel cuya muerte no fue comunicada a la Autoridad de Población e Inmigración. Por otra parte, el electorado que reside en territorio israelí ha aumentado en unas 333.000 personas, o un 5,4 %, desde las elecciones de noviembre de 2022 para la 25.ª Knéset. Este crecimiento no permite determinar por sí mismo cuántas personas acudirán a votar ni cómo se repartirán los sufragios entre los partidos.

La composición del electorado residente presenta una mayoría de aproximadamente 5,017 millones de judíos, el 77 % de las personas con derecho a voto que viven en Israel. Dentro de este conjunto se contabilizan unos 684.000 judíos haredíes. Equivalen al 13,6 % de los electores judíos y al 10,5 % de todos los electores residentes. Para calcular esta última población se utilizó la estimación oficial correspondiente al cierre de 2025.
Otros 1,159 millones de electores pertenecen a la población árabe, cerca del 18 % del total residente. La categoría comprende a musulmanes, cristianos árabes y drusos. A ellos se suman unas 346.000 personas, aproximadamente el 5 %, que las estadísticas agrupan bajo la denominación “otros”. Son, principalmente, inmigrantes y familiares que no están inscritos como judíos en el registro de población, cristianos no árabes y personas sin clasificación religiosa.

La cantidad de habitantes de cada comunidad no coincide necesariamente con su proporción dentro del padrón. Los árabes representan cerca del 22 % de la población israelí, pero solo el 18 % del electorado. Entre los haredíes, la diferencia es del 13,9 % de la población frente al 10,5 % de las personas habilitadas para votar que residen en Israel.
La Oficina Central de Estadísticas relaciona esas diferencias, entre otros factores, con la elevada proporción de menores de edad en ambos grupos. En el caso de la población árabe interviene también la presencia de residentes sin ciudadanía israelí, especialmente en Jerusalén Oriental y los Altos del Golán.
La distribución por edades muestra que el grupo más numeroso es el de 40 a 59 años, con el 31 % de los electores residentes. Le siguen las personas de 25 a 39 años, con el 27,6 %, y los mayores de 60 años, con el 26,3 %. Entre los 18 y los 24 años se concentra el 15,1 %. Así, el 42,7 % tiene entre 18 y 39 años, mientras que el 57,3 % ha cumplido los 40. Aunque los electores jóvenes representan una proporción considerable, el conjunto de los mayores de 40 constituye la mayoría.

La diferencia entre población total y electorado es especialmente visible en las ciudades. En Jerusalén, la ciudad más poblada de Israel, solo el 39,2 % de sus habitantes tiene derecho a votar en la Knéset. Es el porcentaje más bajo entre las ciudades que superan los 100.000 habitantes. Beit Shemesh registra un 47,1 % y Bnei Brak un 50,4 %.
En estos municipios influye principalmente la presencia de una población de corta edad. Jerusalén añade otro factor: una parte de sus residentes no posee ciudadanía israelí, por lo que no forma parte del electorado parlamentario.

El extremo opuesto entre las grandes ciudades corresponde a Bat Yam: el 79,5 % de sus habitantes puede votar. Los porcentajes también son elevados en Tel Aviv-Yafo, con un 77,4 %, Ramat Gan, con un 77,2 %, Rishon LeZion, con un 76,7 %, y Haifa, con un 76,3 %.
En otras ciudades, los electores representan el 75,6 % de los habitantes de Holon, el 74,4 % de Herzliya, el 73,9 % de Beerseba, el 73,2 % de Netanya, el 72,6 % de Hadera y el 71,8 % de Petah Tikva.
Si se examinan todas las localidades y no solamente las ciudades de mayor tamaño, los valores extremos corresponden a Metula y Masade. En Metula, el 83,8 % de los habitantes puede votar, la mayor proporción del país. En Masade, localidad de los Altos del Golán, la cifra desciende hasta el 30,1 %, el porcentaje más bajo registrado.










