El reclutamiento universal será una condición del Partido de los Reservistas-Económico para participar en la formación del próximo gobierno de Israel. Su presidente, Yoaz Hendel, defendió esa exigencia como prioridad política y rechazó que la disputa por el cargo de primer ministro se anteponga a ella.
La posición del partido también excluye una coalición con las formaciones haredíes. El profesor Yaron Zelekha, número dos de su lista electoral, anunció que no aportarán el voto número 61 necesario para constituir un gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu. Ambas condiciones quedaron expresadas en una declaración conjunta de Zelekha y Hendel.
Zelekha llamó a los haredíes “nuestros hermanos”, pero sostuvo que los partidos que promueven el aislamiento y la evasión del reclutamiento no son sionistas. Aun cuando reconoció que una pequeña parte de esa comunidad presta servicio militar, insistió en que su formación no contribuirá a completar una coalición de Netanyahu con los partidos haredíes.
Hendel cuestionó que los dirigentes del llamado bloque del cambio supediten el avance del reclutamiento al control de la jefatura del Gobierno. Su propuesta es exigir primero el servicio militar universal y formar un Ejecutivo que termine con la división entre “la sangre azul de quienes eluden el reclutamiento y la sangre roja de quienes sirven”.
En sus críticas a Ofer Winter y Gadi Eisenkot, Hendel advirtió que la concesión de exenciones conduciría a una situación en la que nadie cumpliría el servicio militar. También objetó que se favorezca a los haredíes con exenciones que no se concederían a los estudiantes de Torá del sionismo religioso. En su planteamiento, ese trato diferenciado afectaría a un tercio de la población.
Para Hendel, la incorporación de los haredíes al Ejército y de la población árabe a programas de servicio nacional no responde solo a una necesidad de seguridad. Considera que también está en juego la continuidad de una mayoría sionista en Israel. Afirmó que existen actualmente dos “autonomías”, una haredí y otra árabe, donde, a su juicio, no se aplica la ley y muchas personas no se consideran parte del país.
Hendel advirtió que Israel no debe llegar a 2048 sin una mayoría sionista. A su entender, la falta de un gobierno sionista que aborde ahora esa situación pondría al país en peligro de desintegración. “Esta nación merece algo mejor”, afirmó.










