Benny Gantz retiró su candidatura a la 26.ª Knéset y dirigió un mensaje a los líderes de las distintas fuerzas políticas de Israel. El presidente de Azul y Blanco anunció su decisión el lunes por la noche en Kfar Maccabiah y reclamó que los partidos abandonen las divisiones para hacer posible un gobierno de unidad.
Por primera vez en ocho años, explicó, se dirigía a los líderes de los partidos sin competir contra ellos en unas elecciones. Hablaba como ciudadano que desea influir en el futuro del país. “No nos devuelvan al 6 de octubre. Tengan el valor de promover un cambio real. Dejen atrás las viejas formas de pensar y no cedan a la vieja política de la división”, les pidió.
Gantz advirtió que, si los dirigentes no consiguen establecer una fórmula de gobierno compartida, la sociedad seguirá fracturada y el país podría verse ante nuevas elecciones o incluso una catástrofe. Sostuvo que la mayoría de los israelíes desea un marco nacional que los reúna y que las decisiones de sus representantes deben corresponder a esa voluntad.
La crítica también alcanzó a los intereses personales y partidarios que, a su juicio, impiden encontrar puntos de acuerdo entre los diferentes sectores de la población. “Lamento que, en este momento, muchos en el sistema político solo se vean a sí mismos y pocos vean a todos”, expresó. Afirmó que la realidad política actual agrava las divisiones e impide abrir una etapa de responsabilidad compartida.
La retirada de la contienda electoral, aclaró, no supone una renuncia a sus convicciones. Gantz considera que un gobierno de unidad sionista, integrado por partidos de distintos bloques, es la única respuesta a los desafíos, los peligros y las oportunidades que afronta Israel. Insistió en que esa necesidad está por encima de cualquier dirigente o formación política.
Su salida respondió, en cambio, a la falta de respaldo suficiente para la propuesta que había defendido. “No he conseguido convencer a una parte suficientemente grande de la población de nuestro camino, y la responsabilidad es mía”, reconoció. Presentó la decisión como un paso doloroso que adoptó por responsabilidad y dio las gracias a sus simpatizantes y colaboradores políticos.
Gantz recordó que ha dedicado casi cincuenta años al servicio del país como soldado de Israel. “Nunca he abandonado una batalla, y tampoco le doy la espalda a la batalla por la unidad”, afirmó. Reiteró que desde su entrada en la política ha defendido una línea de sentido de Estado y unidad que coloca a Israel por encima de cualquier otra consideración.
Para explicar las razones de esa postura, regresó al 7 de octubre de 2023 y a su decisión de incorporarse al gobierno después del ataque de Hamás. Describió aquella jornada como una amenaza existencial para Israel, con miles de personas asesinadas, cientos de secuestrados y comunidades enteras invadidas. En esas circunstancias, dijo, optó por asumir una parte de la responsabilidad nacional.
La mañana del ataque ya había advertido a sus compañeros políticos que incorporarse al esfuerzo nacional podía tener un costo electoral elevado. Aun así, no dejó que ese riesgo determinara su decisión. Explicó que juzga su actuación por cada niño y niña que regresó del cautiverio y por cada soldado que entró en combate con confianza en la unidad de Israel.
No expresó arrepentimiento por aquella incorporación al gobierno. Al contrario, la describió como la decisión más importante de su vida pública y aseguró que volvería a tomarla sin vacilar si las circunstancias exigieran otra vez una medida semejante.
También habló de su infancia y de los valores recibidos en una familia marcada por la memoria del Holocausto y por el renacimiento nacional de Israel. Atribuyó a esa educación su disposición a servir incluso en los momentos difíciles y aseguró que continuará con ese compromiso después de abandonar su candidatura.
“Mi misión en la vida es unir a las distintas partes de la sociedad israelí y ayudar a construir un futuro compartido, y lo haré de todas las maneras que pueda”, declaró. Recordó el lema “Nuestra fuerza está en nuestra unidad”, presente al comienzo de la guerra, y manifestó su intención de impedir que esas palabras queden reducidas a una consigna.
Al concluir, agradeció a su esposa, a su familia, a los integrantes de la lista electoral de Azul y Blanco, a su equipo, a los activistas y a quienes lo apoyaron durante su trayectoria. Expresó su orgullo por todos ellos y afirmó que habían recorrido ese camino por Israel, no por un cargo, una cartera ministerial ni por lealtad a una persona concreta.










