Israel ha recuperado parte del respeto y de la capacidad de disuasión que había perdido en Naciones Unidas después del 7 de octubre, aunque ese cambio todavía no se refleja de forma clara en las votaciones públicas. Esa es la evaluación del embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, que distingue entre la hostilidad visible en los foros multilaterales y una cooperación más amplia que se desarrolla fuera de ellos.
Las operaciones israelíes contra Hezbolá e Irán modificaron la percepción de varios países sobre las capacidades militares de Israel. Diplomáticos y agregados militares estudiaron con atención la operación de los bíperes en el Líbano y la rápida obtención de superioridad aérea sobre Irán. Ese interés se ha traducido, de acuerdo con Danon, en cooperación de inteligencia, comercio y demanda de tecnología de defensa israelí, incluso con países que mantienen posiciones críticas en público.
El cambio es más visible en América Latina. Danon señala a Venezuela y Colombia como ejemplos de gobiernos que han modificado su relación con Israel, mientras que otros países, como el Reino Unido, se han movido en sentido contrario. También considera que los vínculos con Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Marruecos han resistido la guerra mejor de lo que se esperaba, aunque no prevé una adhesión próxima de Arabia Saudita a los Acuerdos de Abraham.
La posición israelí también cambió respecto de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano. Jerusalén ya no busca reforzar el mandato de FPNUL, sino terminar con su presencia y evitar que otra fuerza internacional la sustituya bajo una estructura distinta. Israel prefiere una coordinación directa con las Fuerzas Armadas Libanesas, similar a los mecanismos que mantiene con otros países vecinos.
Danon también espera un cambio en la Secretaría general cuando termine el mandato de António Guterres a finales de año. Israel no respalda todavía a un candidato concreto, pero busca a alguien con capacidad para reformar la organización y reducir lo que considera una atención desproporcionada sobre el país.
Pese a esas críticas, Danon rechaza abandonar el terreno multilateral. Su estrategia pasa por mantener presencia, formar coaliciones y convertir la cooperación bilateral que ya existe en un respaldo más visible dentro de la ONU. Para Israel, el problema ya no es solo romper el aislamiento diplomático de los últimos años, sino transformar relaciones discretas en apoyo político efectivo.










