Tras horas de tensión y una búsqueda contrarreloj de diputados que habían dejado de responder, el pleno de la Knéset aprobó esta noche, entre el jueves y el viernes, la disolución de la cámara. La medida culminó de madrugada, después de reunir por estrecho margen a los 61 diputados necesarios, convocados de urgencia al Parlamento. Con ello concluye el mandato de la actual legislatura e Israel entra en un nuevo proceso electoral. Antes de la disolución, el pleno logró aprobar durante sus últimas horas una serie de proyectos de ley de considerable importancia social, económica y de seguridad.
Las agitadas deliberaciones estuvieron marcadas por una incertidumbre absoluta, debido a que varios diputados permanecían ausentes del Parlamento y no respondían a las llamadas. La disolución de la Knéset supone el paso a un Gobierno interino. El receso comenzará oficialmente el sábado y se prolongará hasta la constitución de la 26.ª Knéset. Además de aprobar la disolución, los diputados completaron la tramitación de varias leyes centrales.
En el ámbito económico, se aprobó el aumento de los anticipos para financiar las elecciones hasta el 80 % de una unidad de financiación, junto con disposiciones destinadas a los partidos nuevos. También recibió aprobación la reforma de las importaciones denominada “Lo que es bueno para Estados Unidos es bueno para Israel”. Asimismo, se creó un registro crediticio para pequeñas y medianas empresas, se autorizó a las autoridades locales de la periferia a recibir terrenos sin licitación para proyectos de energía renovable y se regularon las facultades de acceso a propiedades destinadas a instalaciones subterráneas de combustible.
La actividad legislativa también abordó numerosos asuntos relacionados con los derechos civiles y la protección de los consumidores. Se aprobó la obligación de que las empresas graben las conversaciones telefónicas relativas a operaciones superiores a 750 séqueles. La Autoridad Tributaria, la Autoridad de Población y el Instituto Nacional de Seguros deberán enviar mensajes de voz grabados a quienes no puedan recibir mensajes de texto. Además, el ministro del Interior quedó facultado para establecer una tasa por la autorización electrónica de viaje, y se aprobó el pago del transporte público mediante tarjeta de crédito.
En el caso de los estudiantes, quedó prohibido suspender sus estudios a causa del servicio militar de reserva y se aprobaron medidas de adaptación para quienes padecen enfermedades graves. En materia familiar y de bienestar social, se amplió la definición de “familiar” dentro de la legislación sobre prescripción para incluir a los primos en demandas relacionadas con abusos sexuales. También se reconoció a los trabajadores el derecho a un día de licencia en el aniversario de la muerte de un familiar de primer grado.
En los ámbitos de la conmemoración y el orden público, se aprobó la creación de un centro dedicado a preservar la memoria de Golda Meir y se estableció una jornada para conmemorar el legado de los judíos de Marruecos y del norte de África. La Knéset también aprobó un régimen integral para el tratamiento de residuos de construcción, prorrogó la facultad policial de realizar registros sin orden judicial en casos de delitos graves y extendió las disposiciones temporales relativas al estado de emergencia penitenciaria provocado por el hacinamiento. Al término de la actividad legislativa, se decidió que los kits de toma de muestras de las víctimas de delitos sexuales fueran entregados a la policía para su conservación. También se autorizó a las víctimas a expresar su posición ante las solicitudes destinadas a prohibir la publicación del nombre de una persona sospechosa.
Para administrar el receso, se creó un “comité de acuerdos” que supervisará la actividad de las comisiones y del pleno en caso de una convocatoria de emergencia. La disolución de la actual Knéset marca el final de una etapa política compleja. La aprobación de numerosos proyectos de ley durante los últimos minutos refleja el intento de completar una extensa agenda social y económica antes de la disolución. La consecuencia inmediata será que la administración del país quedará en manos de un Gobierno interino, mientras la atención pública y política se concentra en los preparativos para las elecciones a la 26.ª Knéset.






