El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó el jueves que el aeropuerto Ben Gurion continuará abierto y funcionando con normalidad, después de la huelga sorpresiva que provocó importantes interrupciones en sus operaciones. Al referirse a la situación, lanzó una advertencia: “El aeropuerto Ben Gurion permanecerá abierto y seguirá funcionando con normalidad. Cualquiera que se interponga en el camino será enviado a casa”.
Sus declaraciones llegaron tras varias horas de caos en la principal terminal aérea del país. Durante ese periodo, los mostradores de facturación permanecieron cerrados y se registraron serios problemas en la atención a los pasajeros y en la gestión del equipaje.
El aeropuerto cerró a las 14:00 horas. Una hora después, a partir de las 15:00, comenzaron a reanudarse de manera gradual las llegadas y salidas, conforme a un horario de vuelos reorganizado.
Después del pronunciamiento de Netanyahu, Pinchas Idan, presidente del Comité de Trabajadores de la Autoridad Aeroportuaria de Israel y miembro del Comité Central del Likud, recibió fuertes críticas en internet por los incidentes y las interrupciones que afectaron a miles de viajeros.
La crisis comenzó cuando los trabajadores iniciaron una huelga sorpresiva bajo la modalidad de trabajo a reglamento. Como consecuencia, las cuatro empresas encargadas de los servicios en tierra del aeropuerto Ben Gurion suspendieron la atención a los pasajeros, lo que paralizó, entre otras actividades, el funcionamiento de los mostradores de facturación en uno de los días de mayor afluencia del año.
En la actualidad, alrededor de 100.000 pasajeros utilizan diariamente el aeropuerto Ben Gurion en unos 600 vuelos. Durante las interrupciones se produjo una congestión excepcional y numerosos viajeros tuvieron que esperar durante horas para recuperar su equipaje.
Zohar Shnur, quien aterrizó en el aeropuerto Ben Gurion, relató a Arutz Sheva lo que observó al llegar.
“Aquí hay miles de personas, miles de personas alrededor de las cintas transportadoras de equipaje. Hay ancianos sentados en el suelo, sobre lonas de plástico, esperando. Hablan de esperas de hasta cuatro horas para recoger el equipaje en algunos vuelos.”
También señaló: “Varios vuelos ya aparecen en cada cinta transportadora, pero las maletas aún no salen. Viajo mucho en avión y nunca había visto algo así”, y añadió que tanto los pasajeros como las tripulaciones recibieron información insuficiente sobre lo que ocurría.
La ministra de Transportes, Miri Regev, quien se encuentra de vacaciones privadas en Marruecos, ordenó a la dirección de la Autoridad Aeroportuaria de Israel presentar una demanda contra el comité de trabajadores ante el Tribunal Laboral.
Regev calificó lo ocurrido como una “huelga intimidatoria” y declaró: “Quienquiera que haya tomado la decisión de tomar como rehenes a los ciudadanos de Israel pagará las consecuencias”.
El ministro Bezalel Smotrich también cuestionó con dureza la actuación de los sindicatos.
“No puede ser que sindicatos comunistas violentos dejen a los ciudadanos de Israel varados y los tomen como rehenes”, afirmó. “Se acabaron los tiempos en que un grupo de funcionarios podía paralizar a todo un país. Es hora de desmantelar estas organizaciones anárquicas”.
Por su parte, el sindicato de trabajadores del transporte de la Histadrut negó haber ordenado la paralización de las operaciones.
“No se dio ninguna instrucción para detener el trabajo”, sostuvo la organización.
Además, afirmó: “El intento de presentar el caos en el aeropuerto Ben Gurion como el resultado de una «huelga sorpresa» es contrario a la verdad y desvía la atención del verdadero problema: una grave y continua escasez de personal y una preparación inadecuada para la temporada alta de verano”.
Sin embargo, la Autoridad Aeroportuaria de Israel mantuvo que las interrupciones se realizaron “por orden del comité de trabajadores”.










