Australia participó en conversaciones internacionales para imponer sanciones comerciales a los asentamientos de Judea y Samaria, pero decidió retirarse del esfuerzo antes de que se concretara la declaración conjunta.
El Reino Unido anunció la semana pasada que aplicaría sanciones a los asentamientos. Francia y Canadá respaldaron medidas similares, mientras que Dinamarca, Finlandia, Islandia, Irlanda, Noruega, Polonia, Portugal, España y Suecia expresaron su compromiso de adoptarlas o estudiarlas.
Australia tomó parte en las conversaciones impulsadas por la Unión Europea, pero optó por no participar en una fase avanzada de las negociaciones. Varias fuentes diplomáticas de distintos países indicaron que la decisión causó sorpresa y decepción entre representantes europeos.
El Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio de Australia explicó que Canberra considera que las prohibiciones generales de importación plantean dificultades prácticas, entre ellas el riesgo de perjudicar de forma involuntaria a empresas, trabajadores y medios de subsistencia palestinos.
El departamento añadió que el Reino Unido ha reconocido esos problemas mientras prepara su legislación para el próximo año. Australia, por su parte, adoptará medidas específicas en coordinación con socios internacionales para tratar de frenar los asentamientos ilegales y la violencia de los judíos que residen en Judea y Samaria.










