El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció una nueva prórroga de 30 días para la exención de sanciones que permite la compra de petróleo ruso transportado por vía marítima, con el fin de ayudar a los países “vulnerables en materia energética” afectados por la guerra con Irán. De este modo, revirtió los planes iniciales de no conceder dicha extensión.
Bessent afirmó en una publicación en X que el Departamento del Tesoro emitió la licencia general de 30 días después de que una exención anterior venciera el sábado. Según explicó, la medida permitirá el acceso temporal al petróleo ruso y a los productos derivados que permanecen varados en buques cisterna, sin infringir las severas sanciones estadounidenses contra las principales compañías petroleras rusas.
Una fuente familiarizada con la decisión declaró a Reuters que países pobres y vulnerables solicitaron la segunda prórroga de la exención, ya que no pueden recibir envíos de petróleo del Golfo debido a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como al cierre del estrecho de Ormuz. “Esta prórroga ofrecerá mayor flexibilidad y trabajaremos con estas naciones para concederles licencias específicas cuando resulte necesario”, afirmó Bessent. “Esta licencia general contribuirá a estabilizar el mercado físico del crudo y garantizará que el petróleo llegue a los países más vulnerables en materia energética”.
Bessent, quien el mes pasado declaró a Associated Press que no se contemplaba ninguna prórroga adicional de la exención de sanciones al petróleo ruso, sostuvo el lunes que la medida ayudaría a redirigir el suministro existente hacia los países más necesitados y les permitiría competir con China por el petróleo que antes estaba sujeto a sanciones.
Esta decisión representa la segunda ocasión en que el Tesoro deja vencer la exención de sanciones y luego la restablece.
Dos senadoras demócratas de alto rango, Jeanne Shaheen, de New Hampshire, y Elizabeth Warren, de Massachusetts, criticaron con dureza la medida y la calificaron como un “regalo indefendible” para el presidente ruso, Vladimir Putin.
El año pasado, la administración Trump impuso sanciones a las principales compañías petroleras rusas, Rosneft y Lukoil, con el propósito de presionar a Rusia para que pusiera fin a la guerra en Ucrania y privar así a Moscú de ingresos petroleros esenciales.
Sin embargo, después de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, que impulsaron los precios mundiales del petróleo, el Tesoro emitió en marzo una licencia temporal con el objetivo de aliviar la escasez de suministro y contener el aumento de precios mediante la liberación de petróleo ruso y productos derivados sujetos a sanciones que permanecían varados en buques cisterna. Estas exenciones no se aplican al petróleo que Rusia extrae en la actualidad.