La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que Estados Unidos avanza para desmantelar la infraestructura de misiles de Irán, después de destruir más de 50 buques navales iraníes y de calificar a la armada de la República Islámica como “ineficaz en combate”.
Durante una conferencia de prensa en la que repasó en gran medida objetivos y balances ya expuestos sobre la guerra con Irán, Leavitt dijo que bombarderos estadounidenses B2 equipados con bombas antibúnker lanzaron recientemente decenas de explosivos penetradores de 2.000 libras contra emplazamientos de misiles profundamente enterrados.
Según la portavoz, los objetivos declarados de la guerra se mantienen sin cambios: destruir el programa de misiles de Irán, impedir que Teherán obtenga un arma nuclear y garantizar que sus proxies dejen de desestabilizar la región.
Más adelante, Leavitt sumó la destrucción de la armada iraní como otro objetivo de guerra, un propósito que, según indicó, ya había sido planteado antes por funcionarios estadounidenses.
La funcionaria sostuvo además que Washington anticipó un intento iraní de alterar los mercados globales en represalia por los ataques. En esa línea, dijo que Estados Unidos ofreció seguros de riesgo político a petroleros en el Golfo, eximió ciertas sanciones petroleras y puso sobre la mesa escoltas de la Marina estadounidense para los buques cuando sea necesario.
Leavitt señaló que esa disrupción aún no se ha producido, en contradicción con lo que había afirmado el secretario de Energía, Chris Wright, en una publicación de X que después fue eliminada.
“El ejército estadounidense está elaborando opciones adicionales tras la directiva del presidente de seguir manteniendo abierto el estrecho de Ormuz. No voy a divulgar cómo son esas acciones, pero sepan que el presidente no tiene miedo de utilizarlas”, declaró.
También insistió en que los recientes aumentos en los precios del petróleo y el gas serán temporales y sostuvo que los estadounidenses verán una caída de esos costos una vez que se cumplan los objetivos de la guerra.
Leavitt recordó que el cronograma inicial de la operación contemplaba entre cuatro y seis semanas y afirmó que, según la evaluación de Estados Unidos, la campaña avanza más rápido de lo previsto.