La CIA desclasificó el viernes un grupo de archivos que demuestran las alertas previas a los atentados del 11 de septiembre. Casi tres años antes de la tragedia, agentes de inteligencia avisaron al entonces mandatario Bill Clinton. El mensaje indicaba las intenciones de Osama bin Laden de estrellar un avión lleno de explosivos contra una ciudad de Estados Unidos.
Estos documentos salieron a la luz poco antes del vigésimo quinto aniversario de los ataques. Los textos comprueban que las agencias de seguridad advirtieron varias veces a los altos mandos sobre los planes de Al Qaeda en territorio nacional durante los años previos a 2001.
Uno de estos archivos tiene fecha del 10 de septiembre de 1998. Su título aborda la ubicación y los propósitos de Bin Laden. Su preparación tuvo como destinatarios a los altos funcionarios con acceso al informe diario del presidente, un resumen confidencial de seguridad nacional.
Aunque el texto no precisaba el lugar exacto ni el método del ataque, sí apuntaba la atención del líder terrorista hacia Washington. Este reporte no evidencia un conocimiento anticipado del secuestro múltiple de aviones de 2001. Sin embargo, prueba que la comunidad de inteligencia ya barajaba la hipótesis de un ataque aéreo contra Estados Unidos años antes del suceso.
La agencia publicó setenta y un documentos en total. Sesenta y nueve de ellos son inéditos. Estos papeles revelan múltiples alertas sobre Al Qaeda dirigidas a diversas administraciones. Solo durante 2001, al menos dieciocho informes presidenciales mencionaron al líder extremista.
Todavía se desconoce si Clinton leyó directamente el documento de 1998. El informe final de la comisión del 11-S ya había citado este archivo como un aviso de amenaza. No obstante, esa comisión omitió entonces que la información formaba parte del informe diario presidencial.
Esta revelación cobra importancia ante otro documento célebre de agosto de 2001. En esa ocasión, George W. Bush recibió un reporte sobre la determinación de Bin Laden para atacar Estados Unidos. Dicho texto confirmaba la presencia de Al Qaeda en el país, aunque carecía de detalles operativos precisos sobre aviones, objetivos o fechas.
El director de la CIA, John Ratcliffe, catalogó esta publicación como la mayor entrega de análisis relacionada con el 11 de septiembre. Esto podría reavivar los debates en Washington sobre las causas de las fallas de seguridad. Las discusiones contraponen la incapacidad de las agencias para unir las pistas a tiempo frente a la falta de acción firme de los líderes políticos ante las alertas acumuladas.
La comisión investigadora determinó en su momento que múltiples factores causaron el fallo, como la falta de imaginación y la escasa coordinación entre instituciones. Durante años, la CIA ha reiterado su falta de datos específicos para prevenir el ataque. Los nuevos archivos mantienen esa evaluación. A la vez, añaden un matiz histórico: las altas esferas del gobierno ya conocían un posible escenario de ataque aéreo mucho antes de que diecinueve terroristas secuestraran cuatro aviones comerciales con un saldo fatal de casi tres mil personas.










