Más de cuatro décadas después de la suspensión de esas rutas, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que su Gobierno permitirá a las aerolíneas del país operar vuelos directos al Líbano.
Trump difundió la decisión en Truth Social poco después de recibir en la Casa Blanca al presidente libanés, Joseph Aoun. En su mensaje, elogió al mandatario y aseguró que “ha realizado una labor notable para transformar su país”. También expresó su deseo de que otras naciones sigan el ejemplo de Washington y restablezcan sus conexiones aéreas con “esta hermosa tierra”.
La reapertura anunciada contrasta con la recomendación vigente del Departamento de Estado, que mantiene una advertencia firme contra cualquier viaje al Líbano por motivos de seguridad. “No viaje al Líbano por ningún motivo debido al riesgo de delincuencia, terrorismo, disturbios, secuestros, minas terrestres y conflicto armado”, señala el aviso oficial.
Aoun llegó a Washington con otras prioridades. Buscaba asegurar la continuidad del respaldo estadounidense a las Fuerzas Armadas Libanesas, responsables de contribuir al desarme de Hezbolá, y lograr que Estados Unidos presione a Israel para acelerar la retirada de sus tropas del sur del Líbano.
El anuncio de Trump no hizo referencia a ninguna de esas dos cuestiones.






