El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha estudiado en los últimos días distintas opciones para reanudar una guerra a gran escala contra Irán, aunque por ahora no ha tomado la decisión de avanzar en esa dirección, según informó The Wall Street Journal.
De acuerdo con el periódico, altos cargos del Departamento de Defensa presentaron a Trump varias alternativas militares para “terminar el trabajo”. Sin embargo, el mandatario ha expresado preocupación por que una nueva confrontación militar pueda afectar las posibilidades de una eventual salida diplomática y el desmantelamiento del programa nuclear de la República Islámica.
Trump evalúa opciones militares contra Irán mientras mantiene abierta la vía diplomática para intentar desmantelar el programa nuclear iraní y preservar las negociaciones indirectas.
El diario también indicó que el presidente estadounidense se mostró dispuesto a permitir que las negociaciones indirectas en Qatar continúen más allá del plazo de 60 días, que vence el 18 de agosto.
Asimismo, según The Wall Street Journal, Trump está dispuesto a mantener ataques limitados contra objetivos iraníes si Teherán incumple los términos del acuerdo temporal actualmente en vigor, como ha ocurrido en repetidas ocasiones en fechas recientes.
Irán declaró ayer que no se reuniría con los principales enviados estadounidenses desplazados a la región, lo que redujo las perspectivas de alcanzar un acuerdo. Las autoridades iraníes señalaron además que ambas partes deben aclarar primero los términos del alto el fuego firmado hace dos semanas antes de abordar cuestiones más complejas, incluidos los posibles límites a su programa nuclear.
Ormuz y el marco inicial de negociación
Los acontecimientos apuntan a que las dos partes siguen muy distanciadas en torno a los pilares fundamentales del marco inicial, que exige a Irán levantar el bloqueo del estrecho de Ormuz a cambio de incentivos económicos y fija un periodo de 60 días de negociaciones para lograr un acuerdo de paz permanente.
El tráfico marítimo se ha restablecido parcialmente a través del estrecho, por donde circulaba una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo antes del inicio de la guerra, el 28 de febrero.
No obstante, las autoridades iraníes sostienen que tienen derecho a gestionar el tránsito junto con Omán, aliado de Estados Unidos situado al otro lado de esta vía navegable estratégica, y afirman que impondrán peajes a mediados de agosto, cuando expire el plazo de 60 días.
“La soberanía del estrecho de Ormuz recae en Irán y Omán, y el tráfico en el estrecho está sujeto a los acuerdos determinados por Irán”, declaró el principal negociador iraní, Mohammed Baqer Qalibaf, en la televisión estatal.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó que Washington impedirá a Irán cobrar peajes en esa vía navegable internacional. “Esto no va a acabar con los iraníes cobrando peajes a los barcos que atraviesan el estrecho de Ormuz”, dijo en el programa “The Michael Knowles Show”.






