Seis meses después del inicio de la guerra, el liderazgo iraní ha quedado concentrado en torno a generales y clérigos veteranos de la República Islámica, mientras Teherán mantiene su confrontación con Estados Unidos y refuerza las estructuras encargadas de contener posibles protestas internas.
El líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, formalizó el 11 y 12 de agosto una nueva cúpula política y militar mediante una serie de decretos. Su padre, el ayatolá Alí Jamenei, y gran parte del alto mando iraní murieron durante la campaña de bombardeos lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
Rezaei y Vahidi ganan peso en la nueva cúpula iraní
Entre los principales nombramientos figura Mohsen Rezaei, de 71 años, como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Rezaei dirigió la Guardia Revolucionaria durante la guerra entre Irán e Irak de 1980 a 1988 y permaneció al frente de la organización hasta 1997.
“Si Trump quiere hacer algo, responderemos de forma sísmica”, declaró Rezaei el pasado fin de semana. En X advirtió que, “si la guerra económica continúa, no se exportará ni una sola gota de petróleo” desde el golfo Pérsico.
El general Ahmad Vahidi, de 68 años, fue confirmado como jefe de la Guardia Revolucionaria, cargo que ya ejercía de manera interina desde la muerte de su predecesor. También fueron ratificados el general Ali Ozmaei al frente de las fuerzas navales de la Guardia y el general Ali Abdollahi como jefe del Estado Mayor.
Sascha Bruchmann, analista de la oficina para Oriente Medio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos en Baréin, describió al nuevo núcleo dirigente como “una camarilla de oficiales superiores veteranos que han servido juntos durante las últimas décadas”.
A su juicio, los nombramientos buscan preservar la cohesión interna. “Parece que se está incorporando al círculo interno a gente de línea dura”, afirmó Bruchmann, quien recordó que Rezaei fue durante años comandante de Vahidi.
Homayoun Falakshahi, principal analista petrolero de la firma Kpler, escribió que las designaciones de Rezaei y Vahidi muestran “una mayor influencia de funcionarios asociados con una postura más dura”. También señaló que una escalada no es inevitable y que Irán podría tener dificultades para “escalar lo suficiente como para restaurar la disuasión sin provocar una represalia que lo deje en peor situación”.
Pezeshkian sigue defendiendo una salida negociada

Un acuerdo de alto el fuego alcanzado en junio se derrumbó rápidamente tras nuevos intercambios de ataques. Irán ha reclamado desde entonces la liberación de miles de millones de dólares en activos congelados prevista en ese pacto, además de autoridad formal sobre el estrecho de Ormuz.
El presidente Masoud Pezeshkian continúa defendiendo una salida negociada. “Sería mejor poner fin a la guerra, ya que hoy gozamos de poder y dignidad y todo el mundo ha aprobado nuestra victoria, y Estados Unidos es odiado”, dijo la semana pasada. También ha respaldado el acuerdo de junio frente a las críticas de los sectores más duros, que consideran que concedía demasiado.
Rezaei, pese a su postura más confrontativa, también ha dejado abierta la posibilidad de un acuerdo condicionado a cambios por parte de Washington. El lunes dijo al mediador paquistaní, el general Asim Munir, que Estados Unidos debía “cambiar su actitud y tomar medidas prácticas para implementar las condiciones” del alto el fuego.
El analista político iraní Ahmad Zeidabadi afirmó que existen “serias diferencias sobre el futuro del país”. En el periódico Hammihan, cercano a Pezeshkian, escribió que los sectores duros se oponen a una normalización con Estados Unidos porque “su supervivencia depende de la existencia de conflicto y hostilidad”.
Taeb vuelve al Basij para anticipar posibles disturbios

La nueva estructura de poder también incluye a Hossein Taeb, un clérigo de 63 años y veterano de los servicios de inteligencia, nombrado jefe del Basij, la fuerza voluntaria vinculada a la Guardia Revolucionaria.
Taeb ya dirigió el Basij durante las protestas de 2009 contra la reelección del presidente Mahmoud Ahmadinejad, en cuya represión murieron decenas de personas. Posteriormente estuvo casi 13 años al frente del aparato de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, hasta su destitución en 2022.
Bruchmann consideró que su regreso al mando del Basij apunta a un intento de anticipar posibles disturbios. “Poner a alguien con formación en inteligencia al mando de las personas que llevarían a cabo la represión tiene sentido”, dijo.
El Basij mantiene una red nacional de voluntarios con presencia en calles, oficinas gubernamentales y centros culturales. Durante la guerra aumentó su actividad, mientras grupos de línea dura organizaron concentraciones nocturnas en Teherán y otras ciudades.
En el decreto de nombramiento de Taeb, Jamenei le ordenó ampliar la presencia del Basij en la vida social, incorporar nuevas tecnologías y “promover al Basij en todo el mundo contra la arrogancia sionista-estadounidense”.
Taeb sostuvo recientemente que la presión económica estadounidense busca provocar divisiones internas. “Si la mezquita se convierte en el centro del barrio, la nación protegerá su unidad, lo que será un mayor disuasivo que cualquier misil”, afirmó.
Mojtaba Jamenei, de 56 años, no ha aparecido públicamente ni en grabaciones de video o audio desde los ataques en los que murió su padre. Se cree que resultó herido durante esos bombardeos.










