Kazajistán expresó en Astaná su disposición a custodiar las reservas de uranio enriquecido de Irán si Estados Unidos y Teherán alcanzan un acuerdo sobre el programa nuclear iraní. El ofrecimiento fue transmitido al director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, durante una reunión con el presidente kazajo, Kassym-Jomart Tokayev.
El material en discusión incluye uranio enriquecido hasta el 60%, un nivel cercano al requerido para armas nucleares. Por ese motivo, el destino de esas reservas se mantiene como uno de los puntos centrales de las conversaciones entre Washington y Teherán sobre el futuro del programa nuclear iraní.
Kazajistán ofreció custodiar el uranio enriquecido de Irán si se concreta un acuerdo nuclear entre Estados Unidos y Teherán, utilizando su infraestructura vinculada al OIEA y su experiencia en seguridad nuclear.
El Banco de Uranio del OIEA en Oskemen aparece como referencia clave
En Oskemen funciona el Banco de Uranio Poco Enriquecido del OIEA, ubicado en la planta metalúrgica de Ulba. La instalación fue inaugurada en 2017 y se encuentra operativa desde 2019, con una reserva física de 90 toneladas métricas de hexafluoruro de uranio poco enriquecido bajo propiedad y control del organismo internacional.
El OIEA define ese banco como un mecanismo disponible para Estados miembros que no puedan obtener combustible nuclear por vías comerciales o mediante otros acuerdos de suministro. Las autoridades kazajas están a cargo de la seguridad física, la seguridad nuclear y las salvaguardias de la instalación.
El OIEA cree que la mayor parte del uranio enriquecido de Irán no sufrió daños por la guerra con Israel
Tokayev ya había señalado el 11 de mayo que Kazajistán estaba dispuesto a contribuir, “como gesto de buena voluntad”, a la resolución de la cuestión nuclear iraní si se alcanzaban acuerdos internacionales aplicables. En la reunión del 26 de mayo con Grossi, el presidente reiteró esa posición.
Tras ese encuentro, Grossi indicó que Kazajistán cuenta con autoridad política, infraestructura y capacidad técnica y científica para aplicar posibles acuerdos relacionados con el manejo del material nuclear iraní.
El uranio enriquecido al 60% sigue en el centro de las negociaciones
El OIEA estimó que Irán tenía 440,9 kilos de uranio enriquecido hasta el 60% cuando Israel y Estados Unidos atacaron instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025. Grossi afirmó en marzo que el organismo creía que algo más de 200 kilos de ese material permanecía en un complejo de túneles en Isfahán, aunque no está clara la cantidad que resistió los ataques.
La situación de esas reservas condiciona cualquier negociación futura. Irán y Estados Unidos conversan sobre la extensión de un alto el fuego para abrir negociaciones que incluyan el programa nuclear iraní, mientras Washington sostiene que el uranio enriquecido enterrado tras ataques previos debe extraerse y destruirse en coordinación con Irán y el OIEA.
La posible participación de Kazajistán ofrecería una alternativa técnica para retirar el material de territorio iraní o colocarlo bajo un esquema internacional de control. Sin embargo, cualquier medida dependería de un acuerdo político verificable entre las partes y de la cooperación efectiva de Teherán con el organismo nuclear.
Rusia firma un acuerdo nuclear de 16.500 millones de dólares con Kazajistán
La actividad nuclear kazaja registró además otro hecho relevante esta semana. Rusia firmó el jueves con Kazajistán un acuerdo de 16.500 millones de dólares para construir la primera central nuclear del país centroasiático.
El proyecto contempla dos reactores VVER-1200 III+ y el inicio de las obras está previsto para 2027. El acuerdo refuerza el peso de Kazajistán en el sector nuclear regional, mientras el país también se presenta como posible custodio de material sensible en una eventual solución diplomática sobre Irán.
La propuesta kazaja coloca a Astaná en una posición diplomática relevante dentro de las discusiones nucleares. Su experiencia con el Banco de Uranio del OIEA, su infraestructura en Oskemen y su relación con actores internacionales podrían convertirla en una pieza operativa si las negociaciones entre Estados Unidos e Irán avanzan hacia un acuerdo verificable.