El rabino Shmuel Eliyahu, rabino principal de Tzfat y figura del sionismo religioso, interpretó los acontecimientos del último año desde una perspectiva religiosa antes de Rosh Hashaná. A pesar de la guerra y de las pérdidas, considera que Israel atraviesa un proceso que él identifica con la redención y con una sucesión de milagros.
Las operaciones de las FDI en el Líbano ocuparon un lugar central en esa interpretación. Eliyahu se refirió a las explosiones de túneles de Hezbolá en la zona de Ali Taher, cuyos efectos se percibieron en el norte de Israel. Para él, esos hechos evocan pasajes de los Salmos sobre la derrota de los enemigos y sobre los cedros del Líbano.
También relacionó esos episodios con imágenes bíblicas de destrucción y poder divino. Citó el pasaje que habla de quebrar a los adversarios con vara de hierro y otro texto en el que Líbano y Sirión saltan como animales jóvenes. Eliyahu entiende esas expresiones como una descripción religiosa de lo ocurrido durante las operaciones recientes.
Al tratar el significado de Rosh Hashaná, explicó que el shofar conserva su sentido incluso cuando la festividad coincide con Shabat y no se toca físicamente. En su interpretación, el “gran shofar” representa un llamado al pueblo judío para abandonar el exilio y regresar a la tierra de Israel.
Eliyahu sostuvo que ese regreso no completa por sí solo el proceso que describe. A su juicio, la inmigración debe ir acompañada por la construcción del país. Para apoyar esa idea recurrió a la haftará del segundo día de Rosh Hashaná y a la frase “De nuevo te edificaré, y serás edificada”.
Jerusalén también aparece en su lectura de ese proceso. Señaló el aumento de judíos que visitan la ciudad y vinculó ese movimiento con una profecía sobre la adoración en el monte santo de Jerusalén. Mencionó las visitas al Muro Occidental y expresó su expectativa de que en el futuro también se produzcan en el Monte del Templo.
Al evaluar la situación regional, afirmó que Israel pasó de una posición que consideraba muy desfavorable a otra en la que, según su percepción, Irán teme atacar al pueblo judío. Citó un pasaje bíblico según el cual los pueblos verán el nombre de Dios sobre Israel y sentirán temor.
Eliyahu advirtió que la repetición de acontecimientos extraordinarios puede hacer que se vuelvan habituales para quienes los observan. Presentó el shofar como un llamado a no perder esa atención y cerró su reflexión con textos bíblicos sobre el amor, la memoria y el favor divinos. Para el próximo año, resumió su deseo con una frase breve: “Aún mejor, y aún mejor”.










