El presidente del partido Zehut, Moshe Feiglin, propone separar las normas que rigen a las instituciones del Estado de las decisiones que corresponden a cada comunidad. Su planteamiento, expuesto el domingo durante una entrevista en la conferencia “Olam Katan”, busca preservar el carácter judío de Israel sin imponer por ley una misma forma de vida a todos sus habitantes.
En el ámbito nacional, Feiglin considera que las instituciones que representan al conjunto del país deben respetar el Shabat como día de descanso del pueblo judío. Entre sus ejemplos figuran el aeropuerto Ben Gurión y la emisora pública Kan 11. Para las cuestiones propias de la vida local, en cambio, defiende que sean los residentes quienes establezcan las reglas, con menos intervención de los políticos y sin legislación coercitiva.
El dirigente sostiene que los intentos de imponer la observancia del Shabat no han logrado el resultado que sus promotores buscaban. “Durante treinta años, las leyes coercitivas inútiles no han acercado a nadie al Shabat. Al contrario, han alimentado disputas innecesarias y propiciado resoluciones judiciales que han perjudicado la tradición”, afirmó.
Su propuesta otorga a las comunidades la responsabilidad de resolver los asuntos que afectan directamente a sus habitantes, de modo que las diferencias locales no se conviertan en enfrentamientos políticos de alcance nacional. “El Shabat y el judaísmo se basan en la elección, la conexión y el respeto mutuo, no en el populismo político”, sostuvo.
Feiglin insistió en que las tradiciones religiosas no deben convertirse en instrumentos de confrontación. “Las cuestiones que pertenecen al ámbito de la comunidad local deben volver a manos de los propios residentes y comunidades, sin convertir las tradiciones sagradas de Israel en armas que unos utilicen contra otros”, concluyó.










