El Ejército de Estados Unidos seleccionó a los equipos Boeing-Anduril y Lockheed Martin para la segunda fase de la competencia por un nuevo interceptor de alcance medio destinado a combatir misiles de crucero, drones y otras amenazas aéreas. Rafael quedó fuera del programa.
El arma formará parte del programa IFPC Increment 2 y complementará al sistema Enduring Shield, que actualmente emplea misiles AIM-9X Sidewinder. El objetivo es ampliar el alcance de defensa frente a blancos más rápidos y exigentes sin recurrir de forma habitual a interceptores de mayor costo, como los asociados a las capas superiores de la defensa antiaérea.
Boeing presentó una propuesta con tecnología propia de buscador, una célula compacta, un motor cohete sólido suministrado por Anduril Rocket Motor Systems y una arquitectura modular abierta. La empresa no ha divulgado el alcance, la velocidad ni la configuración de la ojiva del misil.
El tamaño del interceptor es uno de los puntos centrales del requisito. Enduring Shield puede alojar tres cargadores de seis AIM-9X, con un total de 18 misiles listos para disparar. El Ejército busca aumentar las prestaciones sin sacrificar de forma sustancial esa capacidad, porque una reducción del número de interceptores disponibles limitaría la respuesta ante ataques prolongados o coordinados.
La arquitectura abierta del diseño de Boeing y Anduril permitiría sustituir o actualizar componentes como el buscador, la aviónica y el software sin rediseñar por completo el misil. Anduril aportará la propulsión a través de su división Rocket Motor Systems, cuya capacidad industrial también forma parte de la evaluación sobre producción y sostenimiento.
El futuro interceptor se integrará en la red de defensa antiaérea del Ejército a través del Integrated Battle Command System. Los radares Sentinel aportarán datos de vigilancia y seguimiento para que los lanzadores reciban asignaciones de blancos desde una arquitectura de mando y control conectada.
La competencia responde a la necesidad de afrontar ataques combinados con drones de ataque unidireccional, misiles de crucero, cohetes y otras armas de precisión. En ese escenario, la cantidad de misiles disponibles puede ser tan relevante como las prestaciones individuales del interceptor, sobre todo en bases y nodos logísticos expuestos a varias oleadas de ataque.
El programa también tiene importancia para la defensa de instalaciones estadounidenses en el Indo-Pacífico, incluida Guam. Un interceptor intermedio con mayor alcance que el AIM-9X y una buena capacidad de carga permitiría reservar sistemas como Patriot para amenazas que requieran su mayor envolvente de combate.
Lockheed Martin continuará en la competencia junto con AeroVironment. Su propuesta incorpora tecnologías vinculadas al proyecto Freedom Eagle, aunque no se han difundido sus prestaciones detalladas. Rafael había presentado una solución derivada del interceptor Tamir, empleado por el sistema israelí Cúpula de Hierro, pero no pasó a la siguiente fase.
La fase siguiente incluirá trabajos de ingeniería, integración y demostración. El Ejército evaluará prestaciones, capacidad de producción y costo antes de decidir qué solución incorporará como segundo interceptor del IFPC Increment 2.










