Canadá incorporará 26 lanzadores HIMARS al Ejército canadiense dentro del proyecto terrestre de Ataque de Precisión de Largo Alcance. El Gobierno canadiense confirmó el 2 de junio de 2026 que Ottawa y Washington cerraron en enero un acuerdo de gobierno a gobierno mediante el programa estadounidense de Ventas Militares Extranjeras.
Canadá comprará 26 lanzadores HIMARS por un costo estimado de 2.600 millones de dólares canadienses, con primeras entregas previstas para 2029 y municiones iniciales incluidas.
La adquisición incluye lanzadores, un inventario inicial de municiones, repuestos, entrenamiento y apoyo. El paquete tendrá un costo estimado de 2.600 millones de dólares canadienses y busca dotar al Ejército canadiense de una capacidad de ataque terrestre que hasta ahora no poseía en esa escala.
El programa responde a la política de defensa canadiense de 2024, Nuestro Norte, Fuerte y Libre, que identificó los misiles de largo alcance como una prioridad para adaptar a las Fuerzas Armadas a escenarios de mayor competencia militar. Para Canadá, la compra conecta tres necesidades estratégicas: defensa continental, operaciones en el Ártico e interoperabilidad con Estados Unidos y aliados de la OTAN.
El HIMARS permitirá al Ejército canadiense atacar objetivos a más de 300 kilómetros cuando emplee municiones guiadas de precisión. Esa capacidad amplía el alcance de los fuegos terrestres frente a la artillería convencional y habilita misiones contra puestos de mando, centros logísticos, nodos de comunicación y otros blancos de alto valor.
Alcance y movilidad para operaciones en grandes distancias

La movilidad del sistema será un factor central para Canadá. El lanzador puede operar desde posiciones dispersas y cambiar de ubicación después del disparo, una característica necesaria frente a drones, radares de contrabatería, guerra electrónica y vigilancia persistente.
Para una fuerza con grandes distancias internas y zonas de infraestructura limitada, esa combinación de alcance y movilidad tiene valor operativo tanto en el norte del país como en despliegues aliados. En el Ártico, el sistema puede aportar una opción de fuegos terrestres de precisión conectada con sensores y redes de mando conjuntas.
La escala de la compra no se limita a una capacidad testimonial. Una flota de 26 lanzadores permite formar unidades desplegables, sostener ciclos de entrenamiento y mantenimiento, y desarrollar doctrina, procedimientos de selección de blancos, coordinación digital de fuegos y mando conjunto.
Sin esos elementos, la adquisición quedaría reducida a la incorporación de plataformas aisladas. El valor militar del programa dependerá de la integración entre lanzadores, municiones, sensores, sistemas de mando y fuerzas aliadas.
Interoperabilidad con Estados Unidos y opciones futuras

El programa también deja abierta la posibilidad de incorporar en el futuro misiles antibuque terrestres. Para Canadá, con accesos marítimos en el Atlántico, el Pacífico y el Ártico, esa opción podría añadir una capa de defensa costera y negación marítima conectada con sensores navales, aéreos, espaciales y redes de mando aliadas.
La compra refuerza además la dependencia operativa con el ecosistema estadounidense del HIMARS. El sistema no se adquiere en el mercado comercial y Canadá no cuenta con un fabricante nacional equivalente, por lo que el canal FMS facilita acceso a entrenamiento, sostenimiento, logística e integración con fuerzas estadounidenses.
En el plano industrial, Lockheed Martin Missiles and Fire Control deberá generar actividades comerciales e inversiones en Canadá equivalentes al valor de sus compromisos vinculados a la venta. El apoyo de largo plazo se contratará por separado, lo que deja margen para participación canadiense en sostenimiento, gestión del ciclo de vida y soporte técnico.
Con esta adquisición, Canadá incorporará una capacidad terrestre de ataque de precisión desde tierra contra blancos a profundidad operativa. Su utilidad final dependerá no solo de los lanzadores y de la munición disponible, sino también de la red de sensores, los sistemas de mando y la integración efectiva con fuerzas aliadas.