El radar ECRS Mk2 incorpora al Typhoon británico una apertura AESA con ataque electrónico, detección pasiva y arquitectura multifunción.
Del Captor-M mecánico a una apertura AESA de función múltiple
Al entrar en servicio en 2003, el Captor-M del Eurofighter Typhoon aportó al caza un radar de pulso Doppler con prestaciones avanzadas para su momento. Con el endurecimiento del espectro electromagnético, una limitación física de su antena adquirió mayor importancia: el sistema no puede multiplexar en tiempo real, a través de un mismo plano de apertura, funciones de búsqueda, seguimiento, identificación y guerra electrónica, de modo que cada emisión activa compite de forma directa con la detección.
Como la antena debe apuntar físicamente hacia cada sector de exploración, el aumento de capacidad de procesamiento y las actualizaciones de software no resuelven la restricción de base. Para cualquier fuerza aérea que mantuviera el Typhoon en servicio más allá de 2020, la transición a una antena de barrido electrónico activo, o AESA, era inevitable. El Reino Unido, no obstante, eligió para su flota un camino diferente al de los demás socios del consorcio Eurofighter.

La divergencia elegida por Londres no tuvo carácter administrativo, sino funcional, ya que respondía a una necesidad operativa que los radares AESA convencionales no satisfacían. El European Common Radar System, o ECRS, surgió como el instrumento destinado a incorporar al Typhoon una antena de barrido electrónico común para los cuatro socios. Los requisitos británicos incorporaban una demanda que los diseños de los demás países no contemplaban con la misma profundidad.
Al exigir ataque electrónico de alta potencia desde el propio radar, sin cápsulas externas ni plataformas especializadas de supresión de defensas antiaéreas, el Reino Unido alteró de manera sustancial la arquitectura del sistema. No se trataba de añadir un modo de software a un radar AESA estándar, sino de concebir una apertura multifunción capaz de insertar ráfagas de guerra electrónica de banda ancha entre pulsos de radar convencionales y sostener ambas funciones en tiempo real.
Datos técnicos que explican la singularidad del ECRS Mk2
- El Captor-M entró en servicio en 2003 como radar de pulso Doppler de barrido mecánico.
- El ECRS Mk2 integra ataque electrónico de alta potencia sin cápsulas externas ni plataformas especializadas.
- ARTS comenzó sus vuelos de prueba en 2007 para validar la integración de radar y guerra electrónica.
- Bright Adder, iniciado en 2010, operó como banco de ensayos en el laboratorio de Leonardo en Crewe Toll.
- La apertura combina módulos TRM de alta densidad, semiconductores GaAs y GaN, y un reposicionador rotatorio.
Demostradores británicos y arquitectura de radiofrecuencia propia
Para alcanzar esa simultaneidad era necesaria una densidad de módulos de transmisión y recepción, TRM, muy superior a la de radares AESA comparables. También hacía falta un ancho de banda mucho mayor en la apertura, además de una cadena de recepción y procesamiento diseñada específicamente para manejar al mismo tiempo señales de radar, contramedidas electrónicas y recepción pasiva de amenazas. Desde 2007, el ministerio de Defensa británico financió dos programas demostradores orientados a explorar esa convergencia.
Con el Advanced Radar Targeting System, ARTS, el Reino Unido inició ese mismo año vuelos de prueba desde instalaciones en el Reino Unido y Estados Unidos. El objetivo consistía en validar conceptos de integración de radar y guerra electrónica en una sola apertura. En 2010 se inició Bright Adder, cuyo propósito era demostrar la generación de técnicas de ataque electrónico de alta potencia a través del plano frontal del radar.

A diferencia de ARTS, Bright Adder nunca llegó a volar, ya que funcionó como banco de ensayos en el laboratorio de Leonardo en Crewe Toll, Edimburgo. Allí desarrolló y verificó técnicas de interferencia de banda ancha intercaladas con funciones radar. La acumulación tecnológica de más de una década se convirtió en el punto de partida del ECRS Mk2, cuando el Reino Unido decidió no seguir la evolución gradual del Captor-E adoptada por Alemania y España.
Dentro de los radares de caza en producción, la configuración del ECRS Mk2 ocupa una posición singular. Su apertura multifunción contiene un número de módulos TRM que Leonardo no ha hecho público, aunque la compañía lo describe como significativamente superior al de cualquier radar AESA comparable dentro del mismo volumen frontal. Esa densidad no busca únicamente aumentar el alcance de detección; también responde a la potencia radiada necesaria para producir efectos de ataque electrónico útiles a distancias operativas.
Apertura híbrida, reposicionador y radomo de banda más amplia
En una misma superficie de antena, la apertura combina semiconductores de arseniuro de galio, GaAs, y nitruro de galio, GaN. Esta solución híbrida permite equilibrar el rendimiento de alta potencia del GaN con la madurez y eficiencia del GaAs en una sola cara del plano frontal. La antena, además, no es fija, porque queda montada sobre un reposicionador rotatorio de un solo eje, similar al empleado por el radar Raven ES-05 del Saab Gripen E.
Gracias a ese montaje, la apertura puede orientarse mecánicamente dentro del cono del morro y ampliar el campo angular de exploración hasta un cincuenta por ciento respecto a un radar AESA de placa fija. Esta característica permite mantener iluminación continua sobre un blanco incluso durante maniobras de alejamiento lateral o al atravesar la zona de cancelación Doppler del radar enemigo, situación en la que un sistema de placa fija podría perder el contacto.

La ampliación del ancho de banda necesaria para la función de ataque electrónico obligó a introducir cambios en la estructura asociada al radar. El radomo del Typhoon, concebido para la banda X del Captor-M, no ofrecía una transmisión suficientemente eficiente en el espectro extendido requerido por el Mk2. Meggitt, posteriormente integrada en Parker Meggitt, desarrolló por ello un nuevo radomo que conserva exactamente el perfil aerodinámico original.
Ese radomo emplea una composición distinta de material compuesto, optimizada para la transparencia electromagnética en un rango de frecuencias más amplio. La interfaz física con la célula permaneció sin cambios, lo que facilita la retroadaptación de aeronaves Tranche 2 y Tranche 3 sin alterar la estructura del morro. El primer prototipo voló en septiembre de 2024 desde la pista de BAE Systems en Warton, instalado en el caza monoplaza de pruebas ZK355.
Ensayos, contratos y efectos operativos en la flota de la RAF
Aquel prototipo combinaba dos líneas técnicas diferentes: la apertura multifunción procedía del demostrador Bright Adder, mientras que la electrónica de procesamiento y recepción correspondía al Captor-E, o ECRS Mk0, radar AESA de primera generación que ya equipa a los Typhoon de Qatar y Kuwait. Esta configuración híbrida permitió iniciar los ensayos en vuelo sin esperar la disponibilidad de la electrónica de producción. Las pruebas iniciales concluyeron en marzo de 2025.
El radar de producción incorpora una arquitectura completamente nueva en la sección posterior del sistema, con un receptor multicanal de nueva generación, un procesador multicanal de alta capacidad, una unidad de control y alimentación de antena rediseñada, un receptor de guerra electrónica dedicado y un generador de técnicas de ataque electrónico desarrollado por la división de guerra electrónica de Leonardo en Luton. Ese conjunto permite operar en modos aire-aire, aire-superficie y guerra electrónica, con degradación limitada entre funciones.

En la Royal Air Force, el ECRS Mk2 altera el perfil de misión del Typhoon mediante tres efectos principales. El primero es la detección pasiva de emisiones en un ancho de banda que Leonardo describe como el más amplio de cualquier radar de caza en servicio, por encima del de los sistemas estadounidenses equivalentes. El radar puede localizar e identificar emisores de defensa antiaérea sin emitir energía propia, lo que reduce la exposición de la plataforma en misiones de penetración o reconocimiento.
El segundo efecto es la capacidad de ejecutar ataques electrónicos de alta potencia contra radares enemigos mientras conserva sus funciones convencionales, lo que permite a un solo Typhoon asumir misiones de supresión de defensas antiaéreas con menor dependencia de aviones especializados de guerra electrónica o de cápsulas externas. El tercero es la posibilidad de guiar misiles más allá del alcance visual, como el Meteor, mientras mantiene la exploración electrónica del espacio aéreo y del terreno, con menos riesgo de interrupciones.
Producción del ECRS Mk2 y diferencia frente a otros radares ECRS
El programa recibió en septiembre de 2020 una primera financiación de 317 millones de libras para cubrir la fase de desarrollo e integración. En julio de 2023, un contrato de 870 millones de libras a cinco años permitió completar el diseño de producción, la cualificación y la preparación de la fabricación en serie. En junio de 2025 se adjudicaron otros 205 millones de libras para la adquisición de materiales de ciclo largo.
En enero de 2026, el ministerio de Defensa formalizó un contrato de producción por 453,5 millones de libras con BAE Systems, Leonardo UK y Parker Meggitt para fabricar 38 radares nuevos y reconvertir dos ejemplares de prueba al estándar de producción. Con ello se completa el lote de 40 sistemas previsto para la flota Tranche 3 de la RAF. Los conjuntos de antena y electrónica se fabrican en Leonardo, en Edimburgo y Luton, y BAE Systems integra el sistema en Warton.

La capacidad operativa inicial está prevista para 2030; los primeros radares de preproducción deberán entregarse en 2027, año en el que también está programado el inicio de las pruebas en vuelo. El ECRS Mk2 no constituye una evolución del Captor original, sino un sistema concebido desde una base tecnológica distinta. Su genealogía se remonta a los demostradores ARTS y Bright Adder, y comparte más elementos arquitectónicos con el Raven del Gripen E que con el Captor-E del Typhoon.
Esa procedencia explica que no tenga un equivalente exacto dentro del consorcio Eurofighter: ni el ECRS Mk0 en servicio con Kuwait y Qatar ni el ECRS Mk1 que adoptarán Alemania y España integran guerra electrónica ofensiva con el mismo nivel de profundidad. La diferencia no es solo cuantitativa, sino de arquitectura funcional, porque el Mk2 incorpora el ataque electrónico desde el diseño. Su integración completa dotará a 40 Typhoon de la RAF de guerra electrónica ofensiva sin cápsulas externas.