Rusia emplea el Su-35S como caza pesado de largo alcance para patrullas, escolta, defensa aérea y misiones desde distancia segura.
El Su-35S ocupa un espacio operativo entre el Su-27 y el Su-57
Por la extensión de sus sectores fronterizos, las bases alejadas del frente, la dependencia de radares terrestres y la necesidad de patrullas con sensores potentes antes de entrar en zonas cubiertas por misiles superficie-aire, la Fuerza Aérea de Rusia necesita cazas pesados. En esa estructura, el Su-35S no actúa como caza furtivo ni como interceptor especializado, sino como una célula grande de la familia Flanker, situada entre el Su-27 modernizado, el Su-30SM y el Su-57.
Desde bases profundas, el Su-35S aporta autonomía, carga útil, radar de largo alcance, enlace de datos y armamento aire-aire suficiente para patrullas de superioridad aérea. Su programa nació de una limitación industrial y doctrinal: Rusia conservaba una base técnica sólida en el Su-27, pero en los años noventa no tenía financiación estable para convertir esa línea en un sistema plenamente nuevo. Las versiones Su-27M se presentaron como Su-35 desde 1992, aunque la producción quedó detenida.
A comienzos de los años 2000, el requisito dejó de ser una modernización menor y pasó a una reconstrucción más amplia de aviónica, planta motriz, estructura y sistema de misión. El primer Su-35 de la nueva configuración voló el 19 de febrero de 2008, y la versión Su-35S quedó como adaptación de serie para las fuerzas rusas. Esa transición explica que el avión mantenga la filosofía de largo alcance del Su-27, pero con sistemas más modernos.

Con el volumen interno y la superficie alar del Su-27, el Su-35S incorpora dos motores 117S con control digital y vectorización de empuje, 11.300 kg de combustible interno, peso máximo al despegue de 34.500 kg, carga de combate de 8.000 kg y alcance práctico de 3.600 km a altitud de crucero sin reabastecimiento. La célula no ofrece baja observabilidad comparable a la de un diseño furtivo, pero sí persistencia, energía de lanzamiento y margen de carga.
Datos técnicos y funciones principales del Su-35S ruso
- El Su-35S alcanza 3.600 km de alcance práctico a altitud de crucero sin reabastecimiento.
- Su carga de combate llega a 8.000 kg y su peso máximo al despegue a 34.500 kg.
- El radar declarado detecta blancos aéreos hasta 350 km y puede atacar hasta 8 de forma simultánea.
- La estación óptico-electrónica embarcada puede detectar y seguir blancos aéreos hasta 80 km.
- Sus misiones incluyen superioridad aérea, escolta, defensa de instalaciones, supresión de radares y ataques contra blancos terrestres o navales.
El valor del Su-35S depende de sensores y misiles a distancia
Aunque la vectorización de empuje mejora el control a altos ángulos de ataque, la función principal del Su-35S no queda limitada a la maniobra cerrada. Su valor operativo depende de detectar, clasificar y atacar antes de entrar en el alcance efectivo del adversario. El radar de antena en fase declarado para el Su-35 permite detectar blancos aéreos hasta 350 km, seguir hasta 30 y atacar hasta 8 de forma simultánea en combate aéreo de largo alcance.
Junto al radar, la estación óptico-electrónica embarcada puede detectar y seguir blancos aéreos hasta 80 km. Esa combinación reduce la dependencia de emisiones externas, permite alternar búsqueda activa y adquisición pasiva, y facilita que el avión actúe como nodo de escolta o patrulla para otros aparatos tácticos. Dentro de las Fuerzas Aeroespaciales rusas, el Su-35S cubre misiones que se solapan y que exigen sensores, alcance y coordinación con otros medios.

En sectores extensos, el Su-35S se emplea en defensa antiaérea, escolta de grupos de ataque, interdicción aire-aire a larga distancia y apoyo a operaciones de supresión de defensas antiaéreas con misiles antirradiación. Su diseño oficial contempla superioridad aérea, ataques contra blancos terrestres y navales, empleo diurno y nocturno, y operaciones en condiciones meteorológicas severas a gran distancia del aeródromo de origen. Esa amplitud lo convierte en un caza pesado de uso general dentro de la aviación táctica rusa.
Sin reemplazar al Su-34, que conserva ventaja como bombardero táctico dedicado, ni al MiG-31BM, que mantiene un nicho de interceptación a muy alta velocidad, el Su-35S ocupa una posición distinta. Su función combina disponibilidad, alcance, sensores y capacidad de combate dentro de la aviación táctica rusa. La guerra en Ucrania mostró esa utilidad, pero también expuso los límites de una configuración poderosa que no pertenece a una célula furtiva.
Ucrania expuso la utilidad y los límites del Su-35S ruso
En los primeros meses de la guerra en Ucrania, los cazas Su-30SM y Su-35S superaban técnicamente a los cazas ucranianos por radar, alcance de misil y guía activa del R-77-1. Sin embargo, la supervivencia de defensas ucranianas móviles impidió a Rusia sostener superioridad aérea sobre todo el espacio controlado por Kiev. El Su-35S pasó a operar con más frecuencia desde posiciones de menor exposición, con patrullas a media y gran altitud y lanzamientos aire-aire de largo alcance.
En ese marco, el Su-35S también participó en misiones de supresión contra radares ucranianos con Kh-31P y Kh-58. Su papel real no consistió en penetrar de forma rutinaria en profundidad, sino en crear una zona de riesgo para la aviación ucraniana cerca del frente. Esa presión obligó a sus pilotos a volar bajo, maniobrar de forma defensiva o limitar sus ventanas de ataque, con el apoyo de patrullas rusas situadas cerca del espacio aéreo disputado.

En marzo de 2022, los Su-35S y Su-30SM mantuvieron patrullas entre 30.000 y 50.000 pies, por lo general sin entrar en espacio aéreo ucraniano controlado, a la vez que apoyaban misiones de supresión de defensas. Desde septiembre de 2022, la postura rusa se estructuró en zonas de patrulla con pares de Su-35S o MiG-31BM. Algunos Su-35 comenzaron a emplear el misil R-37M, lo que amplió el alcance teórico de amenaza frente a aeronaves ucranianas.
Por sus restricciones materiales, el Su-35S muestra que un radar potente, misiles de largo alcance y enlace de datos amplían el perímetro de detección, pero no eliminan la vulnerabilidad frente a defensas antiaéreas en red. La falta de baja observabilidad obliga a explotar altitud, distancia, guerra electrónica y coordinación con radares terrestres. Cuando la misión exige entrar en una zona saturada por misiles superficie-aire, el avión necesita supresión, inteligencia de blancos y rutas calculadas.
La producción mantiene al Su-35S como núcleo del caza pesado
Sin apoyo de supresión, inteligencia de blancos y rutas calculadas, la ventaja de sensores del Su-35S se reduce. Por eso su empleo más persistente no ha sido la penetración profunda, sino la patrulla defensiva-ofensiva desde el borde del espacio aéreo disputado. La estructura de flota refuerza esa función, porque los datos abiertos de flotas activas agrupan a los Su-27, Su-30 y Su-35 rusos en 384 aeronaves de combate.
Frente a esa masa de la familia Flanker, los mismos datos registran 142 Su-34 y 24 Su-57 activos en el corte de 2025, con 52 Su-57 adicionales como pedidos. La cifra agrupada no permite aislar el número exacto de Su-35S, pero muestra que la familia Flanker sigue como el bloque principal de caza pesado ruso. El Su-57 avanza a una escala mucho menor y aún no reemplaza la masa operativa del Su-35S.

La producción mantiene al Su-35S en una posición central. UAC entregó nuevos lotes en 2024 y 2025 bajo el pedido estatal de defensa; los aviones completaron ciclos de prueba de fábrica, fueron aceptados por personal técnico y volaron a sus aeródromos de destino. En 2026 continuaron las entregas de nuevos Su-35S, ya como sistema de combate destinado a compensar pérdidas, sostener patrullas de largo alcance y mantener una fuerza de caza pesado por debajo del Su-57.
En su configuración vigente, el Su-35S corresponde a un caza pesado de generación 4++ en producción en serie, con radar de antena en fase, estación óptica, motores 117S con vectorización de empuje, enlace de datos, guerra electrónica embarcada y capacidad para misiles aire-aire y aire-superficie de largo alcance. Su función permanece ligada a patrullas de superioridad aérea, escolta, defensa de instalaciones y grupos de ataque, supresión de radares y lanzamientos desde distancia de seguridad relativa.






