El borrador de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2027, publicado por la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, busca permitir que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos adjudiquen contratos plurianuales para el F-15EX Eagle II y el F-35 Lightning II. La medida sustituiría el modelo de adjudicaciones anuales recurrentes por acuerdos de mayor duración.
Las disposiciones propuestas apuntan a reducir costes, mejorar la planificación de piezas de repuesto, optimizar la cadena de suministro y facilitar entregas más rápidas por parte de los fabricantes. El cambio afectaría a dos de los cazas más relevantes de la flota estadounidense: el F-15EX, de generación 4.5, y el F-35, de quinta generación.
El borrador de la NDAA de 2027 abre la puerta a contratos plurianuales para el F-15EX y el F-35 con el objetivo de estabilizar la producción, reducir costes y asegurar piezas de repuesto para la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
El Congreso impulsa compras plurianuales para estabilizar la producción
Las disposiciones del borrador se apoyan en avances legislativos previos que ya habían preparado el terreno para este modelo de adquisición. Un informe del Servicio de Investigación del Congreso de 2025 concluyó que los contratos plurianuales podrían generar ahorros de entre 5 % y 15 % para el erario público.

La Fuerza Aérea planteó en octubre de 2025, antes de la NDAA de 2026 y sin solicitar financiación adicional, que su objetivo final era contar con 1.558 cazas con código de combate. Al mismo tiempo, esperaba que la industria elevara las cifras de producción del F-15EX y del F-35. El informe no clasificado reconocía, sin embargo, que esas cifras no eran viables por limitaciones industriales, ventas al extranjero, necesidades de otras fuerzas armadas y restricciones presupuestarias.
En abril de 2025, la Ley de Aceleración del Poder Aéreo, presentada por los senadores Ted Budd y Jeanne Shaheen, también propuso un programa de adquisición plurianual para los cazas F-15EX y F-35. Uno de sus puntos principales fue ampliar el pedido conocido del Eagle II a 329 aviones, con fuselajes adicionales destinados a sustituir al F-15E Strike Eagle durante la década de 2030.

El borrador de la NDAA de 2027 parece incorporar ahora elementos de esas iniciativas de defensa de menor alcance, en línea con los informes de la Fuerza Aérea y del Servicio de Investigación del Congreso.
Ventajas industriales para Boeing, Lockheed Martin y la cadena de suministro
El Pentágono adquiere actualmente el F-15EX Eagle II y el F-35 Lightning II por lotes anuales. Los contratos plurianuales de hasta cinco años ofrecerían a Boeing, fabricante del F-15EX, y a Lockheed Martin, fabricante del F-35, mayor previsibilidad sobre pedidos futuros.
Con esa estabilidad, las empresas podrían invertir de forma más concreta en fábricas, líneas de montaje, utillaje y equipos de fabricación. La compra a gran escala también permitiría encargar más repuestos y componentes a lo largo de la cadena de suministro, lo que favorecería tanto la producción como el mantenimiento de las aeronaves.
El resultado esperado es una mejora en los plazos de entrega y una mayor disponibilidad operativa de los aviones. En el caso de la Fuerza Aérea, este punto es clave porque los cazas no dependen solo de nuevas entregas, sino también de la capacidad para sostener las flotas existentes con repuestos suficientes.
Condiciones del borrador de la NDAA para adjudicar los contratos
El proyecto de Ley de Autorización de Defensa de 2027 aún no se ha promulgado y queda pendiente de una nueva ronda de revisiones en la primera semana de junio. El texto establece condiciones previas para autorizar contratos plurianuales en los programas F-15EX y F-35.

El Departamento de Defensa tendría que demostrar ante las comisiones de Defensa de la Cámara de Representantes y del Senado que el contrato cubriría todas las necesidades actuales y futuras de piezas de repuesto para los cazas. Esto obligaría a los departamentos militares a realizar estudios detallados sobre demanda presente y futura, y presentarlos al Congreso.
Además, cualquier contrato plurianual dependería de que el Pentágono disponga del presupuesto necesario durante esos años. Por tanto, las adjudicaciones quedarían supeditadas a las asignaciones aprobadas en la versión definitiva de la NDAA, junto con el equilibrio frente a otros programas de equipamiento y adquisición.
El F-35 afronta requisitos adicionales sobre costes, mantenimiento y Bloque 4
El caso del F-35 incluye exigencias específicas. El borrador de la NDAA requiere que el Departamento de la Fuerza Aérea, el Pentágono y la Oficina del Programa Conjunto del F-35 presenten informes al Congreso y a la Oficina de Responsabilidad Gubernamental.
Una de las secciones exige información actualizada sobre las recomendaciones emitidas desde 2014 por la GAO en relación con el F-35 que todavía no han sido abordadas. También se pide un análisis de incertidumbre sobre futuras estimaciones de costes de la Oficina del Programa del F-35, una revisión de las estrategias de mantenimiento del caza y una nueva estimación de referencia para las actualizaciones del Bloque 4.

El Pentágono también deberá entregar información sobre los costes, la situación y los retos asociados a los derechos de datos críticos necesarios para el F-35. En paralelo, la Oficina del Programa Conjunto del F-35 deberá informar antes del 15 de diciembre sobre los requisitos de la modernización del Sistema de Gestión Térmica de Potencia, necesaria para las mejoras del Bloque 4.
La Fuerza Aérea vincula los contratos plurianuales con mayor eficiencia
La Fuerza Aérea ha defendido recientemente las ventajas de los contratos plurianuales. El secretario de la Fuerza Aérea, Troy E. Meink, declaró ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara el 21 de mayo que la inestabilidad de las tasas de producción del F-15EX y la incertidumbre sobre el futuro limitaban la capacidad de Boeing para invertir en mejoras industriales.
Meink sostuvo que la estabilidad a largo plazo permite al contratista adoptar medidas que, con el tiempo, ahorran dinero al Gobierno y aceleran la producción de aeronaves. Esa lógica se encuentra en el centro de la propuesta incluida en el borrador de la NDAA de 2027.

Sin embargo, la Fuerza Aérea también financia otros programas de gran envergadura, como el B-21 Raider, el F-47 Next-Generation Air Dominance, el Collaborative Combat Aircraft, el Dragon Cart, el B-52J y el misil balístico intercontinental Sentinel. La disponibilidad de recursos en la NDAA de 2027 determinará si el servicio puede agrupar pedidos de varios años para el Eagle II y el Lightning II.
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La decisión final dependerá del texto definitivo de la ley, de las asignaciones presupuestarias y de la capacidad del Pentágono para justificar que los contratos plurianuales cubren necesidades operativas, industriales y logísticas. Si esas condiciones se cumplen, el F-15EX y el F-35 podrían pasar a un esquema de adquisición más estable para la Fuerza Aérea de Estados Unidos.